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jueves, 28 de marzo de 2013

traduccion corona carmesi capitulo 10 nido de viboras


CAPITULO DIEZ
EN EL NIDO DE VÍBORAS
Han avanzo por el pasillo, regreso por donde había venido, todos su sentidos en alerta en caso de que Fiona fuera tras de él, ya sea para atacar o para aceptar su propuesta.
Mientras caminaba, se reprendió, y sintió haber perdido los estribos y haber hablado con tanta franqueza. Una vez que algo es dicho, no se podía retractar. ¿Cómo podría olvidarlo?
No había derramado todo, pero con lo que le había dado a Fiona podría entenderlo. Y si lo hacia, podría decirle a su padre. O ella no podría, ya que estaba tan lejos en sus propios esquemas.
SI huye de ella, podría mantener a salvo a Raisa por un tiempo, aunque la intención de Fiona es regocijarse mas adelante cuando la reina sea silenciada. Pero si ella no lo contacta…
El tenía diez minutos para encontrar la sala de reuniones. El no tenía la intención de llegar en el último minuto, pero ahora ya no había forma de evitarlo.
El bajo ruidosamente las escaleras de dos en dos, y se volvió hacia el pasillo del primer piso. Él ya podía oír voces por el corredor.
El pasillo desembocaba en un gran salón de entrada, dos pisos de altura. Enormes puertas de nogal y estaba frente a la puerta. Fueron cerrados.
Un criado de aspecto nervioso con los colores del alto mago en la espalda se apresuró a interceptarlo. “Lo siento, señor, pero el consejo esta en sesión y no puede ser interrumpido”. El hizo un gesto a un salón de la entrada principal. “Si le importa esperar allí, le traeré refresco. ¿Un poco de vino, tal vez?
“¿El consejo ya esta en sesión?”, Han hecho un vistazo al reloj sobre la chimenea enorme del salón. “¿Ya? ¿No es temprano?”
El sirviente asintió con la cabeza. “Todo el mundo había llegado, así que Lord Bayar llamo a la reunión del concejo”.
“Si el Consejo se reúne, yo debería estar allí”, dijo Han. “Soy Hanson Alister, el representante de la Reina”.
El sirviente palideció. “¿Lord Alister?” pero Lord Bayar dijo que no iba a venir. “Alzo ambas manos como si pensara que podría golpearlo en el acto.
“¿Cuál es tu nombre?”, pregunto al hombre temblando.
“H-Hammersmith, mi señor”, dijo el sirviente. “Le aseguro que si hubiera sabido que…”
“No te preocupes, Hammersmith”, Han palmeo al hombre en el hombro, casi le da un ataque.
“No estas en problemas. Lord Bayar no sabía que mis planes habían cambiado, eso es todo. Voy a entrar”
“P-p-pero, la puerta, señor. Es mágica. Cualquier persona que entre esta en riesgo…”
“Creo que podría tener la llave”, dijo Han. “Vamos a ver”.
Tomando su amuleto, utilizo el encanto de Cuervo para revelar la superposición de magia en la puerta. Era familiar, Cuervo le había enseñado ese encanto en el Fuerte Oden.
“Puedo manejar esto”. Han desactivo el encanto y lo hizo a un lado. “¿podrías anunciarme, por favor?”
Hammersmith se acercó a la puerta, como cuando los fuegos artificiales se estropean. Cautelosamente, tiro de ella y al abrirse hizo crack, el sudor cayo por su frente. Luego le devolvió la sonrisa a Han cuando nada exploto.
Lanzo las puertas anchas, se adelanto y grito con una voz alta: “Lord Hanson Alister, en representación de Su Majestad, la Reina ana’Marianna”.
Han camino por la puerta. Las cabezas se volvieron todos a su alrededor.
Era un espacio lujoso, seguramente. Toda una pared era de cristal, con vistas al valle y la ciudad de Fellsmarch, estandartes de las casas de magos colgadas en las otras tres paredes.
La escena era extrañamente festiva como un funeral. Comida bebida de lujo en un aparador, y sillas adornadas con los brazos tallados rodeando una enorme mesa de nogal. Velas negras en candelabros de la longitud de la mesa, y los que estaban sentados alrededor del perímetro llevaban expresiones solemnemente sombrías. Cintas negras adornaban sus amuletos.
Dos sillas estaban vacías. Uno estaba envuelto con crespón negro. Por un momento salvaje, Han pensó en un momento que todo era para el, que su muerte había sido anunciada.
Pero luego recordó que aquí nadie lloraría, excepto, tal vez, Abelard.
Lord Bayar sentado en un estrado ligeramente elevado en un extremo de la mesa, una pila de documentos frente a él. Cuando él puso sus ojos en Han, sus cejas oscuras se juntaron con sorpresa y disgusto.
No se suponía que estuviera aquí, Han pensó. Entonces, ¿Qué paso con la emboscada que tenia que suceder? ¿En algún lugar a lo largo del camino? ¿O incluso antes de salir de la ciudad?
La decano Abelard se sentó a la derecha de Lord Bayar, mirando triste. Cuando vio a Han, se enderezo, moviendo los ojos para que Bayar captara su reacción. Luego se sentó en su silla, con los dedos golpeando a un martillo sobre la mesa.
Supongo que no me ha confiado todo a mi, Han pensó.
Micah Bayar se sentó frente de ella, a la izquierda de su padre, mirando a Han con expresión de resignado desprecio. No parecía sorprendido. O él no había sabido sobre el plan para emboscar a Han, o él había anticipado que Han buscaría la manera de evadirlo.
Adam Gryphon ocupaba el asiento más cercano a la puerta, con una expresión perpleja en su rostro. El antiguo profesor de Han se veía mas delgado y mas pálido de lo que Han recordaba, como si el clima del norte no le cayera bien.
Otro mago completando el círculo, un regordete, de aspecto nervioso hombre con ropas de sangre azul.
“Alister”, dijo Lord Bayar. “Es habitual que los miembros del consejo lleguen unos minutos antes, por lo que podemos empezar a tiempo. Cuando no llego, yo asumí que había tenido pensamientos secundarios acerca de su capacidad para representar  a la reina en este foro”.
“No me lo perdería”, dijo Han, haciendo su camino alrededor de la mesa para el aparador. Amontono un pequeño plato con queso y ruta y se sirvió un poco de sidra, aun que no había vino en la mesa. Como no se esperaba que fuera allí, el supuso que era seguro comer.
Han llevo su plato a un asiento junto a Adam Gryphon mientras que el resto del consejo se quedo mirando con una mezcla de perplejidad y ultraje. “Tengo muchas ganas de aprender mas acerca de la política de magos”. Dijo Han, haciendo estallar una uva en la boca.
Gryphon y Abelar se devolvieron las sonrisas.
“Hay cuatro cuestiones incluidas en el orden del día, Alister”, dijo el Alto Mago. : los recientes asesinatos de magos en Tierras altas, los asesinatos de los dotados en la ciudad, la sustitución de Lord deVilliers en el concejo, y la elección de un nuevo Alto Mago a servir junto a nuestra reina recién coronada”. El hizo una pausa como si esperara a Han a ponerse al día.
¿Lord deVilliers? Han pensó. ¿Por qué Lord deVilliers será sustituido?
“Punto uno”, dijo Lord Bayar. “Esto es lo que sabemos ahora. Cuatro Hechiceros fueron asesinados por salvajes cabezas cobrizas en una escaramuza cerca del campo Pinos de Marisa. Junto con Lord deVilliers, asesinaron a tres estudiantes de la academia. Uno de ellos era sobrino de Dolph”.
Huesos sangrientos, han pensó. Así que el viejo mago  deVilliers fue asesinado en Hanalea cuando Abelard lo nombro como uno de sus aliados. No es de extrañar que ella se viera tan triste como un perro. SU rostro era tan duro como tiza y los acantilados a lo largo del indio.
“Echaremos mucho de menos a Lord deVilliers”. Bayar hizo un gesto hacia el asiento vacante negro. “Los Demonai han admitido la responsabilidad. Afirman que los magos fueron asesinados en tierras del clan, en el acto de secuestrar a los niños cabeza cobriza. Aunque los niños se recuperaron, supuestamente fueron heridos durante el incidente”.
“Uno de ellos fue herido”, dijo Han. “Ella se esta recuperando. Una niña de seis años de edad”.
“¿Quién te dijo eso?” Bayar rodo sus ojos.
“Nadie me lo dijo. Yo estaba hallo”.
“¿Tu estabas allí?” Abelard lo miro como si él se hubiera limpiado con ella. “¿Para que?”
“tenia negocios en Los Pinos de Marisa”, dijo Han, con decisión de mantener su participación en la persecución para si mismo.
“Vi a la niña. Su nombre es Skips Stones”
Si Han pensó que el uso de su nombre podría generar alguna compasión en este grupo, estaba equivocado.
“Buen, yo no me lo creo”, dijo el hechicero gordo, de aspecto preocupado. Hiba vestido de terciopelo y encajes, llevaba un amuleto grande como un quemador de incienso de templo.
“¿Hechiceros tomando a los niños? Seguramente Randolph no ha participado en ningún asunto como ese”.
“Por lo general, estoy de acuerdo con usted, Lord Mender”, dijo Abelard, “Pero los ánimos están altos entre nuestros jóvenes magos, especialmente aquellos que no tienen en su legado un amuleto para aprovechar. Varios estudiantes inscritos en la Casa Mystwerk no has sido capaces de obtener amuletos. Jeremy sobrino de Dolph era uno. Y habría llegado a la academia este otoño”.
Ella se detuvo, inclinando la cabeza hacia atrás y mirando por encima del hombro al Alto Mago. “Pero tal vez la escasez de amuletos no es un problema para los Bayar. Lo que no podía explicar por qué este consejo no ha presionado a los cabezas cobriza mas duro en eso”.
Lord Bayar se encogió de hombros haciendo caso omiso de la excavación. “He enviado un fuerte mensaje a Lord Averil de que estos incidentes lamentables continuaran siempre y cuando los Demonai prohíban la venta de amuletos para los dotados”.
“¿Un mensaje fuerte?”, dijo Abelard. “Estoy segura que lo mantiene despierto por la noche”. Ella resoplo. “Vamos a seguir adelante con el punto dos. Los asesinatos en la capital son un problema más apremiante. Algunos miembros de la asamblea creen que se necesita una acción drástica. Esa es una razón por la que vuelvo a casa. “Ella se echo hacia atrás, apoyando los talones con los brazos de la mesa. “Casi una docena de magos muertos, Gavan. El consejo debe actuar. Es obvio quien es el responsable. ¿Quién tendría mas motivos para matar magos y robar sus amuletos Demonai?”
“¿No es posible que alguien mas lo esté haciendo y trata de echarle la culpa a ellos?” dijo Han, con el ceño a Abelard.
“¿No es posible que estés tratando de desviar la culpa de tus amigos, Los Demonai?”, dijo Micah, con sus ojos negros fijos en Han. “Todo el mundo sabe que estas a favor de los cabeza cobriza. Uno pensaría que eres representante de ellos, y no de Su Majestad”.
“Un punto interesante”, dijo Lord Bayar, asintiendo. “Yendo un paso adelante, Alister es un experto en asesinatos callejeros. Y la mayoría de los muertos fueron encontrados en mercado de Harapos”.
“¿Qué estas sugiriendo, Gavan?”, dijo Abelard, con los ojos brillantes.
“Tal vez el joven Alister sabe mas de lo que deja ver”, dijo Bayar. “Parece probable que todavía tiene contactos en los barrios bajos. Y después de todo, los asesinatos comenzaron cuando regreso a Fells”. Hizo un pausa. “Una coincidencia, tal vez”.
Un murmullo corrió alrededor de la mesa.
No estoy aquí por diez minutos, y ya estoy acusado de asesinato, Han pensó. Por el más grande asesino de todos.
“Si tiene algún tipo de videncia, entonces le sugiero que lo ponga en blanco y negro”, dijo Han. “O contrate a un caballero para jurarlo. Usted debe tener una docena de mentirosos profesionales en retención”.
Bayar parpadeo, como si estuviera desconcertado por la maraña de la jerga y el lenguaje judicial. “Tenga la seguridad, que identificaremos a los responsables los veremos castigados. Mientras tanto, es inapropiado para un miembro de este consejo de mantener vínculos con los cabeza cobriza, dada la historia entre nosotros y ellos. Es un conflicto de intereses”.
“Estoy aquí como representante de la reina”, dijo Han. “La reina Raisa tiene que gobernar a todos, los clanes, la gente del valle y los hechiceros. Ella quiere unir a la gente, no separarlos”.
“¿Así es?”, dijo Micah, su postura rígida y hostil. “No se sabe muy bien cual es su agenda. A pesar de que la reina te eligió como su representante en el consejo, no hay garantía de que representes sus intereses”.
“Mira”, dijo Han. “Ustedes han estado en los reinos bajos recientemente. Ya has visto lo que estas pasando. Tenemos lo de Gerar Montaigne”. Cerró miradas con Micah. “Yo no se ustedes, pero el dejo una impresión en mi. Tenemos que presentar un frente unido”.
Micah se quedo mirando a Han, inexpresivo. “Entonces los clanes deben levantar su prohibición. Necesitamos amuletos si hemos de protegernos contra los invasores”.
Esa siempre es la solución, Han pensó. Más armas.
“He esta en los campamentos de Las Espíritus”, Han continuo encendido. “Los clanes son fuertes, y son determinados. Entrar en guerra contra ellos, y no saldremos nunca. El comercio se apagara por completo, y no serán capaz de salir del valle sin terminar llenos de flechas. Y si Los Clanes de las Espíritus y los Hechiceros colaboran, no hay nadie que los detenga”. Han  miro alrededor de la mesa, y el mensaje esta dado, se observa en cada rostro, como si eso nunca fuera a suceder. “O podemos seguir peleando unos con otros hasta que estemos lo suficientemente débiles para que alguien como Montaigne recoja nuestras cenizas. ¿Y saben lo que les hacen a los magos en el sur?”
Abelard frunció el ceño hacia Han, como si pensara que su bonito niño títere se había convertido en corrupto.
El triunfo brillo en los ojos azules de Gavan Bayar. “Creo que hemos escuchado suficiente de este tipo de charla. En mejor, como mejor caso los cabeza Cobriza son buenos comerciantes y hábiles con las manos. En el peor, son salvajes apenas civilizados que presentan un grave peligro para la sociedad que hemos construido”.
Suspiro, enderezando sus mangas. “En un mundo perfecto, suministraría el destello necesario sin lugar a dudas, agradecido por el comercio y la protección que le ofrecemos al reino. En el mundo en que tienen, lo mejor que puede pasar es que encontraríamos otra fuente de amuletos y los cabeza cobriza serian exterminados”. Hizo una pausa, al mando de su punto de origen. “En mi opinión, cualquier hechicero que confraterniza con cabeza cobrizas es sospechoso”.
Un murmullo de aprobación corrió alrededor de la mesa.
“¿En serio?”, dijo Han. “¿Es por eso que el consejo prohíbe confraternizaciones entre los Hechiceros y los clanes Espíritu?”
“Esa es una razón?, dijo Gavan Bayar, torciendo la boca como si la idea fuera asquerosa. “La otra es la posibilidad de producir un niño mestizo que este dotado. Eso seria un desastre. Sé que pasas mucho tiempo en los campamentos , Alister. Mientras que acostarse con un salvaje puede satisfacer a alguien, le animo a satisfacer sus necesidades en otra parte”.
Han miro a los ojos del Alto mago, le sostuvo la mirada durante un largo rato, y sonrió con su sonrisa de callejero. “Suena como un buen consejo”, dijo, “Para todos nosotros”.
Los ojos de Bayar se estrecharon en torno a Han durante un buen rato antes de que cambiara de tema. “Igualmente el numero tres. Hemos contactado con la hija de Randolph, Mordra deVilliers, quien permaneció en el Fuerte Oden este verano. Ella asumirá el lugar de su padre en el consejo. Ella esta en camino de vuelta, pero no la esperamos hasta algunas semanas, dependiendo las condiciones en las llanuras”.
Han se ilumino. Supuso que Mordra no seria utilizada por los Bayar, ya que Micah y Fiona habían peleado con ella en el Fuerte Oden.
Aun así, Mordra podría ser difícil de convencer. Lo que ella pensaba tendría que ser correcto, como cuando le había corregido a Han sus modales en la cena de la Decano. Han había mantenido sus pensamientos para si mismo, por lo que había llevado bien, desde su perspectiva, tal vez.
“Desafortunadamente”, Lord Bayar dijo, “Tenemos en proceso un asunto que no puede esperar hasta que deVilliers llegue. La selección de un Alto Mago”.
Abelard se puso rígida.  “¿Cuál es la prisa, Gavan? Es mejor tomar una buena decisión en vez de una apresurada”.
“El asunto es urgente Mina”, dijo Mander. “El reino esta en grave peligro como señalo Alister, Montaigne es una amenaza desde el sur. Ha dejado claro que piensa anexar Fells tarde o temprano a su conquista. No solo eso, sino que se han producido varios atentados contra la vida de nuestra joven Reina, a pesar de que ella tiene un- un guarda espaldas”. Mader se humedeció los labios, lanzando una mirada a Han.. “Hechiceros están siendo asesinados en pleno Fellsmarch, y los cabeza cobrizas parecen tener intención de iniciar una pelea contra nosotros. Nuestra joven Reina necesita el consejo de un Alto Mago”.
“Cinco es quorum, ¿no?”, dijo Micah suavemente.
Eran como actores en el escenario, cada una de las líneas de expresión oral.
Han supo de inmediato se trataba de ir. Pero antes de que pudiera decir nada, Gryphon hablo. “Si, cinco es un quorum. Pero preferiría esperar a Mordra. Parece justo que le permitieran ser escuchada”.
Han miro con sorpresa a Gryphon, teorías giraron en su mente. Tal vez Gryphon conoce la posición de Bayar en esto, pensó. O tal vez había juzgado mal los sentimientos de Gryphon a Fiona. O tal vez Gryphon sabia que no tenía ni la oportunidad de una rata del mercado de harapos con Fiona, de todos modos.
“Estoy de acuerdo con Gryphon”, dijo Abelard. “NO es como si el puesto de Alto Mago este vacante, si estas dispuesto a quedarte hasta un nuevo llamado”, Ella levanto una ceja inquisitivamente.
Bayar suspiro, acariciando  su amuleto de doble Halcón a juego con el anillo que Willo había guardado todos estos años. “Ahora que la reina Raisa has ido coronada, francamente, esperaba que la cuestión del Nombramiento de Alto Mago podría ser manejado con prontitud para que yo pudiera dedicar mas tiempo a mis intereses empresariales, que han sido descuidados en los últimos tiempos”.
Han se inclino hacia delante. “Pero ¿no seria mejor mantener a alguien como usted, alguien con experiencia con el trato con los asesinos?” hizo una pausa por un instante y luego agrego. “Con toda la matanza que esta pasando, quiero decir”.
Bayar volvió lentamente la cabeza y miro a Han, sus ojos azules lanzándole miradas de frías.
“Por supuesto, si usted no es capaz de permanecer en el puesto, podríamos nombrar a otra persona para el puesto hasta que llegue Mordra, y podamos hacer la votación”, sugirió Han inocentemente. “Tal vez alguien como la Decano Abelard si quiere”
Abelard sonrió, aplaudió que su protegido estaba de nuevo en su lado del partido.
“Tal disposición podría presentar un riesgo”, dijo Bayar, juntando los dedos. “Estoy dispuesto a servir hasta que podamos resolver este problema de forma satisfactoria”.
“Muy bien, entonces, creo que podemos concluir que no hay necesidad de apresurar las cosas”, dijo Abelard con una sonrisa tensa. “Podemos esperar a Mordra”.
“No creo que podamos hacer a Lord Bayar servir indefinidamente”, dijo Mader. “Nos encontramos de nueva en dos semanas. Sugiero que si deVilliers no ha llegado a nuestra próxima reunión, se proceda a la selección de un Alto Mago”.
Gryphon asintió. “Eso es razonable, supongo”, reconoció.
Espero que Mordra sea cuidadosa a lo largo del camino, Han pensó. Abelard se imagino que Han la tenia en su bolsa. Ella probablemente podría contar con el apoyo de Mordra. Abelard necesaria un voto mas para evitar el desempate  de Bayar como Alto Mago. Ella podría contar con Gryphon, pero Han no apostaría por el, no ahora, de todas formas.
Peor aun, si Han se lanza como candidato a Alto Mago, no podía nombrar a una sola persona en la sala, diferente del que votara por el. No podía ver ninguna manera de ganar. Apretó sus manos a la cabeza, como si eso pudiera detener sus pensamientos de remolino.
Después de unos cuantos pequeños negocios, la reunión termino. Han se dispuso a salir de inmediato, para que no hubiera tiempo para crear una nueva emboscada, y para que nadie le arrastraran en secreto por la entrada. Pero Micah se interpuso entre el y la puerta antes de que pudiera salir.
“Espera, Alister”, dijo Micah. “Me gustaría hablar contigo”.
Los otros pasaron por la puerta, dejándolos solos.
“ ¿Cómo has llegado hasta aquí?”, pregunto Micah, inclinando la cabeza de forma inquisitiva. “¿Sabes volar?”.
“¿Qué quieres decir?”, dijo Han, ampliando su postura y apoderándose de su amuleto.
“No vi tu caballo en los establos. No te vi por ninguna parte a lo largo de la carretera. Muy misterioso”.
“¿Por qué?”, pregunto Han. “¿Querías montar hasta aquí juntos? Ojala lo hubiera sabido”.
“Puedes ser el rey de los ladrones, pero esto no es el Mercado de Harapos”, dijo Micah.
“Cualquiera que sea tu juego, estas en nuestro campo de juego ahora”.
“Nunca pensé que esto fuera un juego”, dijo Han.
“YO no sé que tipo de amenazas le haz hecho a la reina Raisa, o por que te tolera, pero si la traicionas, o la lastimas de alguna manera, vendré por ti”. Micah hizo hincapié en sus ultimas palabras en caso de que Han no lo entendiera.
“No te preocupes, no tengo ninguna intención de lastimar o traicionar a la reina”. Han pauso sonriéndole a Micah. “ ¿Te sientes mejor ahora?”.
“Espero que mejor muy pronto”, dijo Micah, sonriendo. “Ten cuidado”. Se giro y salió por la puerta.
Han tomo todas las precauciones para no ser perseguido en su camino de regreso a los túneles a pesar de que asumió sus enemigos esperarían hasta que el consiguiera estar un tanto alejado de la casa del consejo antes de hacer un movimiento. Uso glamour para ocultarse y se movió atravesó de la cocina de nuevo, puso telas mágicas para enredar a cualquiera que lo siguiera. Una vez convencido de que nadie lo había seguido, descendió al nivel mas bajo de la bodega.
Cepillo sus dientes ante la evidencia de su paso lo mejor que pudo, dejo abierta la escotilla del túnel y se dejo caer atreves de él, cerrando la puerta detrás de él. Sus alforjas aun yacían donde las había dejado.
La lazo por encima de su hombro, abrió la puerta de la cámara de roca que hacia ebullición. No tenia ganas de soportar eso otra vez. Sin embargo, se encontró en una cámara de roca seca. Sus pasos conducía a la cámara anterior.
Mientras subía las escaleras, olio un tufillo de azufre. Con los ojos hacia delante, se subió a la cámara de roca de la parte de arriba. Cuando volvió a mirar, allí estaba el manantial azul de nuevo, al vapor y apestoso y aparentemente mortal.
El descendió por el túnel de la suave pendiente al trote. Había acumulado un poco mas de destello mientras se sentaba en la reunión del consejo. Uno por uno, se desactivo las barreras mágicas, lo mismo que él había encontrado en su camino mientras corría, trazo el camino en su mente.
Por ultimo, el túnel aplanado en la recta de atrás, camino amplio a la entrada de la cueva. Aquí hay menos barreras, y Han hizo un rápido progreso.
Cuando llego a la abertura de la cueva donde había dejado a Bailarin, que aun estaba cubierta por una niebla de magia. Un cuervo estaba grabado en la piedra de este lado también. Una vez mas, hizo al lado las capas de encantos hasta que solo quedo una fina capa que se interponía entre el y el exterior.
Presionando su mano contra el cuervo, dijo el encanto final, el camino a través de él.
Agradecido, el aspiro aire frio en sus pulmones. Allí, de nuevo, y todavía con vida. Eso fue algo que agradecer.
Ya era noche cerrada, y el tono negro en el interior de la cueva, donde su luz mágica no penetraba.
Solo un débil resplandor le dijo donde estaba la salida.
“¿Bailarín?” llamo en voz baja.
No hubo respuesta.
Han le dio la vuelta a la cueva, iluminando los rincones oscuros. No Bailarín, Se acercó a la apertura y asomo la cabeza.
Bailarín se tumbo de espaldas en el suelo justo fuera de la cueva, con el cuerpo en el contorno brillante, ojos cerrados. Jirones de vid fueron colocados alrededor de las piernas y brazos. Si no hubiera sido por el destello que emanaba de él, Han le habría pasado por alto.
“ ¿Bailarín?”
Bailarín no pareció oírlo.
El estomago de Han se anudo de preocupación. Se arrodillo junto a bailarín y lo sacudió con fuerza. “ ¡Bailarín! ¡Hey, ahora, despierta!”
Bailarin abrió los ojos y miro a Han. Parpadeo varias veces, como si hubiera estado en un trance. Entonces sus ojos se centraron en Han y le dio una sonrisa soñadora.
“¿Qué estas haciendo?”, dijo Han, sentado sobre sus talones. “Yo pensé… yo no sabia que pensar”.
“Estaba dándote seguimiento, dentro de la montaña”, susurro Bailarín. Se sentó con trozos de hojas húmedas colgando sobre su espalda. “Estoy experimentando”, dijo, sacudiéndose las hojas y ramitas. “Los clanes Espíritu extraen energía de la tierra. Eso es lo que alimenta el destello de los amuletos, la curación, y el resto. Sucede naturalmente cuando estamos en las Espíritus. Me preguntaba si podía acelerar el proceso, usando alta magia”.
“ ¿Y?” Han inclino la cabeza.
Bailarín se encogió de hombros, sin dejar de mirar como si estuviera absorto en sus pensamientos. “Creo que funciono, aunque no estoy seguro de donde vino la magia, y a sea en mi amuleto o en otro lugar. Fue… como nada que haya experimentado. Podía sentir la energía que fluye a través de la tierra, como un suministro de sangre, aumentando la magia que producía. Me sentí abrazada…”. El sonrió alegre.
“mmm”, dijo Han. “Bueno, espero que eso significa que tengas destello dentro, por que estoy casi vacío”.
“No te preocupes”, dijo Bailarín vagamente, acariciando el brazo de Han. “Todo estará bien”.
Espero que tengas razón, Han pensó. En este momento, yo no lo veo.

viernes, 8 de marzo de 2013

TRADUCCION CORONA CARMESI CAPITULO 9 DE REYES Y CONSORTES


CAPITULO NUEVE
DE REYES Y CONSORTES

Han camino por el pasillo, en dirección norte de acuerdo con su brújula interna, y se adentro en la montaña.
El túnel monótono quedo atrás, por lo que Han adivino que podría haber una milla mas o menos, aunque parecía mucho mas lejos bajo tierra. No permitió que su luz mágica penetrara más allá de unos pocos metros.
Con el tiempo, el camino  del oeste comenzó a inclinarse hacia arriba.
Han trotaba tan rápido como pudo, si n saber cuanto tiempo le llevaría caminar a través de la vertiente occidental de la montaña Dama Gris.
Una vez, una telaraña casi transparente de magia que se extendía por el corredor, obligo a Han a patinar para detenerse justo a tiempo. Esa barrera particular no estaba en sus notas. Se veía diferente, mas tosco que las otras que había visto. La disolvió con una solución estándar.
A partir de entonces, el camino quedo abierto, con solo triviales trampas y peligros, medio había esperado encontrar barricadas naturales de derrumbes en los últimos mil años, pero estos túneles estaban bien iluminados y libres de polvo y restos de rocas.
Han paso por piscinas humeantes, bancos helados con manchas minerales, aguas termales burbujeantes que se alimentaban de ríos subterráneos, geiseres de vapor que olían a azufre. No vio a nadie, y no hubo evidencia real de que hubieran pasado por allí en un milenio. Las corrientes invisibles de aire fresco rozaron su rostro.
Algunos tunees fueron cartografiados por ellos, otros no, sus entradas estaban ocultadas bajo velos de magia revelados solo por el encanto que Cuervo le había dado. ¿A dónde van? Has se pregunto. Nadie haría un túnel atravez de roca solida sin ninguna razón.
Pero el no tenia encantos para atravesar esas barreras, y no hay tiempo para ello de todos modos.
Como el túnel inclinado suavemente hacia arriba, túneles laterales e intersecciones llegaron con más frecuencia. Barreras mágicas reaparecieron más simples menos elegantes encantos.
El túnel termina en un callejón sin salida aparente, una gran cámara centrada por una fuente termal, Han leyó sus notas. La pared se abrió y se elevo el techo, y él estaba allí.
La piscina atrás de él se parecía a los manantiales son fondo dispersos por Fells donde el fuego dentro de la tierra estuvo cerca de la superficie. Profundo y claro, ondeando con el calor, parecía que se podría hervir la carne de un animal muerto en cuestión de minutos.
EL manantial es un espejismo, las notas de Han decían. Encontraras una escalera de piedra que conduce hacia abajo en el agua del otro extremo. En la parte inferior del manantial, hay una puerta que conducía a los sótanos de la casa del Consejo.
Han rodeando el manantial. Extendiendo su mano, evocando mas luz, vio pasos que se extendían hacia abajo en el agua clara. EL calor húmedo del manantial escaldo la piel expuesta. Podía oler el azufre burbujeando en sus profundidades, ve el vapor que se levanta de su superficie. Si se trataba de un espejismo era muy convincente.
Todo su amuleto, debatiendo. ¿Y si fuera real? ¿Qué pasa si Han tomo mal sus notas? ¿Que si algo había cambiado en los últimos mil años?
No tenía tiempo para vacilar al respecto si no quería llegar tarde. Envió una oración a cualquier dios que pudiera escuchar a alguien como el, renuncio a la piscina, buscando con su pie para dar su primer paso, su corazón martillaba, cada disparo de nervios.
Aparto la evidencia de sus ojos, se puso de rodillas en una fuete termal en ebullición. Pero no había dolor abrasador, sin agua que se derramara en sus botas hechas en el clan. Dio otro paso, y otro apretando los dientes y se obligo a seguir adelante. El entrecerró los ojos, tratando de limitar las sensaciones cruzadas en su cerebro.
Ahora estaba hasta la cintura, y luego hasta el cuello. Dos pasos más, y el agua hirviendo se cerró sobre su cabeza. El continúo respirando con normalidad, continuo descendiendo hasta llegar a la parte inferior.
El espejismo se disolvió, y Han se levanto, todavía vivo y totalmente seco, en una cámara de rocas. Las paredes ni siquiera tenían humedad.
Su corazón dio un vuelco en el pecho, y se sintió mareado y enfermo. Seguramente Alger Aguabaja no paso por este trauma cada vez que entraba y salía de su sistema de túneles. Tiene que haber otro camino, pensó.
Una telaraña de magia unos pasos en frente marcaron las salida. Cuando el corazón de Han se había relajad un poco, el arranco lejos el encanto y empujo suavemente la puerta.
La puerta daba a un sótano que olía a tierra y piedra. Han exploro al habitación. Allí, en una esquina, la unión de paredes y el techo estaba manchada con espejismos. Toco levemente con sus dedos sobre la superficie, Han encontró dos tornillos largos incrustados en la piedra. Cuando los deslizo hacia atrás, una escotilla se abrió.
Han salto, tomo los bordes de la escotilla, y se empujo hasta la garganta. Se encontraba en un pequeño almacén, barriles repletos de polvo y papeleras.
Se sentía sucio y con olor a húmedo de su viaje, Han dejo sus alforjas y se cambio con su traje de gala, haciendo todo lo posible para cocer al vapor las arrugas con el calor de sus dedos. El termino con las estolas que Willo había hecho para el, adornado con los cuervos Aguabaja.
Rellenando sus alforjas con la ropa vieja, las dejo caer hacia abajo a través de la escotilla, luego arrastro el barril para cubrirla.
Se abrió camino a través del laberinto en lo que esperaba fuera la dirección de salida. Era tan desagradable como cualquier bodega. Aquí nadie se pasaba más tiempo del necesario. Cada vez que se encontró con una escalera, subió a donde los techos son mas altos y las paredes húmedas eran menos. Al doblar una esquina al trote cerca, se encontró cara a cara con una chica de mejillas sonrosadas, su delantal lleno de cebollas. Ella lo miro fijamente, con los ojos abiertos.
“Lo siento, cariño”, dijo Han. “Perdí mi camino”. Cuando paso a su lado, le paso los dedos a través de su frente, suavemente borrando el recuerdo de su encuentro. Se alegró cuando llego a la planta principal, donde podría explicar más fácil su presencia.
Usando los corredores de los criados, se movió fuera de las despensas y en las áreas más formales.
Por delante, podía escuchar un revoltijo de voces sangre azul. Al ver las escaleras a la derecha, el trotando hasta ellos, en busca de un lugar para limpiar los rastros de su viaje.
Han se desvió por un pasillo, en una superficie de apartamentos privados, poniendo a prueba ambos lados de la puerta. Los primeros intentos no cedieron, pero encontró una puerta abierta, y se metió dentro, cerrando la puerta detrás de él.
Era el dormitorio de una dama, y obviamente ocupado recientemente. Un vestido arrugado yacía en el suelo junto a la cama, y complementos y accesorios fueron esparcidos como los restos de algunas desastrosas pequeñas prendas. Un vestido fresco fue colocado sobre la cama.
Un reloj en el tocador le dijo que tenía media hora antes de que comenzara la reunión. Inclinándose, miro en el espejo. Sus ropas estaban limpias, pero había una mancha de suciedad en el puente de la nariz y un largo arañazo en su mejilla, con cuentas de sangre seca, colectadas en algún lugar de Dama Gris. TOmo una toalla de una cuenca, se froto la cara.
“¿Quién eres y que haces aquí?”, dijo alguien detrás de él, en un tono frio mortal.
Él se dio la vuelta, todavía con la toalla.
Fiona Bayar se quedo ahí en una bata de seda y pantuflas, con el pelo blanco apilado en la parte superior de su cabeza. El vio la puerta abierta detrás de ella, y se dio cuenta de que debía de acabar de salir de su baño.
Por lo que Han podría decir (Y él podía decir mucho), no tenia debajo de la seda. Bueno, él pensó, al menos ella no esta llevando su amuleto.
“¡Alister!” como si hubiera oído sus pensamientos, ella busco a tientas su amuleto que no estaba allí.
“¡Fiona! Eh…. ¿Qué estas haciendo aquí? “Lo que no era la cosa mas inteligente que decir, ya que fue el quien la había mantenido fuera del consejo. Y ella era de la clase que guarda rencor.
“¿Qué estoy haciendo aquí? ¿Qué estas haciendo aquí?” ella miro mas allá de Han, a donde su amuleto yacía en la cama, al lado de su cambio de ropa.
Fiona salto hacia su amuleto y Han se movió justo a tiempo para interceptarla. Ella s estrello contra el, y ambos cayeron sobre la cama, Fiona en la parte superior. Podía sentir su amuleto debajo de su columna vertebral, pero se sumergía ocupado en su cuello, tratando de poner sus manos en el amuleto de serpiente. Él lo tomo en sus manos y las mantuvo apretadas, a centímetros de su nariz.
“Yo no haría eso si fuera tu”. Dijo.
“Pensé que estarías en la reunión del consejo”, jadeo, luchando por liberarse.
“Estoy en camino”, dijo Han.
Y lo siguiente que supo, fue que Fiona había envuelto sus largas piernas alrededor de él y lo besaba como si esperara chupar cualquier aliento de él. La seda no era mucho como barrera, y de todos modos, la túnica se había deslizado hasta abrirse. Han no pudo evitar reaccionar. Él era humano, después de todo.
Fiona finalmente llego a tomar aire, mirándolo con ojos brillantes como para evaluar el efecto. “Estoy realmente contenta de verte, Alister”, dijo “Yo pensaba en interceptarte después de la reunión del consejo. ¿Como me has encontrado tan rápidamente? Espero que nadie te allá visto venir aquí”. Ella lo beso otra vez, fundidos como una pieza el cuerpo de ella contra el suyo. “Te prometí que tendría una nueva propuesta para ti”, murmuro al oído. “Yo espero que me escuches”.
¿Nueva proposición? Oh. Bien. Ahora se volvió a él. Había mencionado eso cuando había bailado juntos en una de las piezas de la coronación.
Fiona apretó los labios en su cuello, luego detrás de la oreja, y comenzó a hurgar en el cierre de su abrigo.
Finalmente recupero sus sentidos, Han rodo por debajo de ella y salió de la cama, recogiendo su amuleto mientras lo hacia. Se puso de pie, con los pies ligeramente separados, con su capa extendida en la parte superior de los muslos.
Ella se levanto de la cama y camino hacia él, su túnica entreabierta en la parte de enfrente. Han lucho por mantener sus ojos en la cara. Probablemente estaba tratando de hacer que llegara tarde a la reunión.
“Dijiste que tenias una propuesta para mi”, dijo Han. “Escúpelo rápido, o me voy. Como tu sabes, tengo que estar en otra parte”.
Fiona se detuvo a unos metros de distancia. “Te he subestimado”, dijo “Oh, sabia que somos atractivos e inteligentes. Supuse que un flirteo contigo podría ser… interesante, en una especie de camino peligroso por decirlo sin rodeos, pensé que podría a ser útil y entretenido, y fácilmente desechado cuando ya no necesitara tus servicios”.
Adulador, pensó. “¿Y ahora?”, dijo.
“He quedado impresionada con lo que has logrado por tu cuenta. Y creo que me puedes ayudar a conseguir lo que quiero. Asóciate conmigo, y cuando sea reina, yo te hare mi consorte”.
Se puso de pie justo en frente de él. Agarrando sus estolas, saco la cabeza y le dio un beso de nuevo. Han, distraído por un torrente de pensamientos, no se resistió.
“Tenemos que actuar con rapidez, sin embargo”, susurro. “Mi familia, mi padre tiene la intención de casarme con el fin de consolidar algunas alianzas políticas”.
“¿Quién es el afortunado novio?”, pregunto Han.
Fiona se estremeció. “Adam Gryphon. ¿Te imaginas?  ¿Yo casada con un triste, cojo, ratón de biblioteca, arrugado como Adam?” él se encogió. “No podemos permitir que es suceda”.
Han sintió una oleada de simpatía por su antiguo maestro.
“Piensa en ello”, murmuro Fiona, contra su pecho. “Como guardaespaldas de la reina estas en una posición perfecta para eliminarla a ella y a la hermana pálida. Entonces no van a tener más remedio que hacer un cambio de sucesión. Voy a estar allí para intervenir, y me puedes apoyar en el consejo. Una vez que sea reina, mi padre ya no dará las ordenes”.
Asesinar a Raisa. Fiona tenía la intención de asesinar a Raisa y reclamar el trono para si misma. El pulso de Han latía con fuerza en sus oídos, por o que era difícil poner dos pensamientos juntos.
Ustedes son a los que necesito asesinar, pensó.
Ella se echo hacia atrás de él, estudiando su rostro, manteniendo guardadas sus estolas. “¿Bien? ¿Tenemos un trato?”
Seria tan fácil, pensó, mirando a la cara de impaciencia de Fiona. Nadie sabía que estaba en la Cámara del Consejo. Un encanto de muerte rápida o una cuchillada a la garganta, y esta amenaza a Raisa seria historia.
Pero solo es una amenaza entre muchas. Tenia que mantener su juego en marcha, tenía que jugar todo si alguna vez quería a Raisa segura.
No podía fingir muy bien para firmar en asesinar a Raisa, pero él no quería irse y que Fiona contratara su propio asesino para hacer el trabajo. Es mejor estar dentro de este pequeño plan.
Se esforzó por controlar la rabia en la voz, hacer su tono frio y sardónico.
“¿Vas estar ahí para apoyarme cuando me suban al estrado y me cuelguen por asesinato?” Han dijo. “Parece que voy a poner mucho mas en riesgo que tu”.
Fiona parecía confundida, como si la oferta de copular con ella fuera todo lo que necesitaba esperar. “¿Qué mas quieres?”
“Tu dices que vas a hacerme consorte”, dijo Han. “Si voy a hacer la matanza, prefiero apuntar mas alto”.
Ella parpadeo, perpleja. “¿Mas alto que consorte? ¿Tu? ¿Qué mas podrías querer?”
“Tal vez yo quiero ser rey”, dijo “Ayúdame, y te hare consorte”.
Nunca había visto a Fiona Bayar totalmente sin habla antes. Era mucho más agradable que escuchar su hablar.
“¿Tu? ¿Un rey?” el color desapareció de su rostro, dejándolo como una hoja blanca de ira. “Un salto muy alto, ¿una rata de alcantarilla e hijo de un ropavejero? Te presento una propuesta seria y generosa, y tu respondes con este absurdo”.
Y luego Han perdió los estribos. Estaba tan cansado de oír la línea de sangre que se creen los Bayar. Y tuvo miedo, miedo de que el diera un paso en falso y Raisa muera.
Agarro los codos de Fiona, la tomo con fuerza. “¿Es absurdo? ¿Ah si?” el la miro a los ojos. “¿Sabes quien soy?”.
Los ojos generalmente fríos de Fiona se habían abierto y un poco asustada. “Eres Han Alister. Un ladrón callejero… que se convirtió hechicero”.
“Mírame, Fiona”, dijo Han. “Realmente mírame. ¿Crees que eso es todo lo que soy?” un pico de magia irrumpió a través de él, zumbando bajo su piel.
Ella negó con la cabeza, mirando a su cara como si estuviera buscando pistas. “Yo… yo no sé que es lo que me quieres decir”.
“Ustedes sangre azul se fijan en líneas de sangre”, dijo Han. “Yo soy la perfecta unión de linaje real y magia, legitimidad y magia. Soy heredero de un legado que incluso los Bayar no pueden alcanzar, que nos robaron hace siglos”.
“¡Linaje real!” Fiona paso de arrogante, pero no lo bastante para dejarlo fuera. “¿Quién te crees tu…?”
“Lo que necesitas saber es que voy a conseguir lo que quiero. Puedes estar conmigo o en mi contra. Pero elige con cuidado”.
Le lanzo su amuleto a Fiona, y ella dio un salto hacia delante para atraparlo con las dos manos.
“Quiero saber lo que decidas”. Han giro sobre sus talones y se marcho.

lunes, 4 de marzo de 2013

TRADUCCION CORONA CARMESI CAPITULO OCHO SANGRE Y POLITICA


CAPITULO OCHO
SANGRE Y POLITICA
Raisa caminaba por el borde del camino de la procesión, tratando de concentrarse en los soldados que habían sido convertidos para ella.
No fue fácil. Era uno de esos días de verano que inspiraba a poetas y músicos, que transforma amigos en amantes. Las abejas zumbaban  sobre el prado, revolcándose en las flores y subiéndose unas en otras cuando intentaban beber de ellas.
Los vientos que había rígido de Las Espíritus unos meses antes se habían tranquilizado en una brisa, que traía consigo memorias de la montaña jazmín y laurel. Los poetas del clan dirían, Hanalea respira, y todo el mundo sabía que no tenía sentido tratar de trabajar.
Espontáneamente, los pensamientos de Raisa se volvieron hacia Han Alister, a la pregunta que le había perseguido desde su coronación, desde la danza de la desesperada Hanalea: ¿A dónde vamos desde aquí?
Solo tienes que parar. No puedo pensar en eso ahora. Necesitas centrarte, sobre todo hoy.
Se detuvo a mitad del camino por la plaza de armas, fijando sus ojos en el campo atrás de ella. Las golondrinas giraron la cabeza, y miro sus alas rojas aferrando semillas hasta que se sonrojo por el ejército de Tierras Altas de Fells, ya que se alinearon en frente de ella.
Excepto que la mayoría no eran montañeses.
Aun demasiados enlistados, Raisa pensó, su mirada barriendo todos los soldados en sus variados uniformes. La mayoría llevaban los pañuelos de rayas distintivas que decían que eran mercenarios de compañía: de la caballería de Delphi en lana de color pardo, infantería Ardeniense en chaquetas rojas, de Bruinswallow en túnicas de batalla color arena.
“¿Qué tanto se ha avanzado en la sustitución de los enlistados?”, pregunto Raisa al general Klemath. “¿Cuántos soldados han sido cambiados?”
“Estoy trabajando en ello, Su Majestad”, dijo Klemath. “Tiene que entender, no son pocos los soldados que deben ser remplazados. Los oficiales provienen de los reinos bajos también. Se necesita tiempo para reclutar y entrenar.
“¿Cuántos?” exigió Raisa.
“Uno, si Majestad”, Klemath quedo fuera de su ejercito, sin mirarla a los ojos, su mandíbula apretada tercamente. “Hay varios en camino, aunque me temo que vamos a perder la batalla de disponibilidad en el proceso”. Su tono dejo claro que él pensaba que esto era un plan tan loco lanzado por un impulso de una reina joven y sin experiencia que debía atenerse a ir a fiestas.
Raisa desvió la mirada hacia Amón, Averil, y el orador Jemson, que estaba justo detrás de Klemath, ellos asintieron ligeramente.
 “Eso no es aceptable”, dijo Raisa. “Esperaba mucho mas progreso por ahora”.
“No puedo producir oficiales calificados con un chasquido de mis dedos”, dijo Klemath, el chasqueo para demostrarlo.
“¿Se le ha ocurrido que usted puede ser remplazado con un chasquido de mis dedos?” Raisa replico: chasqueando los dedos bajo la nariz del general.
Klemath se puso rígido. Sin dejar de mirar al frente, dijo. “Eso no seria prudente”.
“¿Qué significa? “ La voz de Raisa era fría como el rio Dyrnne. “¿Es una amenaza, General?”
“Lo que significa es que ahora no es el momento de estar haciendo otra transición, Su Majestad”, Klemath dijo, pareciendo recordar a quien hablaba. “Aunque las cosas están tan inestables en el sur. Demasiadas dificultades para cambiarlo todo a la vez”.
No pierdas tu temperamento, no perder la calma no no no… “Nadie dijo que iba  a ser fácil”, dijo Raisa. “Pero sé que usted hará todo lo posible para agilizar las cosas, ahora sabe lo que pienso. ¿He sido clara?”
“Si, Su Majestad”, dijo Klemath, asintiendo. Aun no esta sonriendo. “Por supuesto”.
Y con eso, Raisa despidió a él y a sus tropas.
“Ven conmigo”, les dijo a los otros. Ella se marcho a la caseta de vigilancia con Amón y el resto detrás de ella.
Ella paso por la sala de guardia y en el despacho de los sargentos. Mawker empujo su silla hacia atrás y se puso en pie, llegando a la atención, el puño sobre su corazón.
“¡Su Majestad! Yo nunca… Esto es… Nadie dijo”
“Danos unos minutos, por favor, sargento Mawker”, dijo Raisa, inclinando la cabeza hacia la puerta.
El salió corriendo, dejándola sola con Amón, Averil, y el orador Jemson.
“Eso es todo”, dijo Raisa, sentándose en el borde del escritorio de Mawker. “Klemath se va tan pronto como encontremos un remplazó”. Ella chasqueo los dedos y frunció el ceño hacia ellos. “Y no confió en el, en absoluto, y no lo voy a aguantar”.
“SI lo remplazas, hijo, tendrás que proceder con mucho cuidado y en voz muy baja”, dijo Averil. “El ejerce un poder considerable en el ejercito”.
“¿Has visto las hojas de servicio de los candidatos que te envié?”, pregunto Amón.
“Algunos, no todos”, admitió Raisa. Había muchas cosas que hacer. “Me gustaría tener un graduado de la Casa Bien con un poco de experiencia en el ejercito real. La mayoría de los que me has enviado son de la guardia”.
Amón se encogió de hombros. “Ayer. Esas son las personas que conozco mejor”, dijo. “en los que confió”.
“Lo se”, dijo Raisa. “Pero va a ser difícil para alguien como el ser aceptado al comandar el ejercito”.
“¿Qué pasa con Char Dunedain?”, dijo Amón. “¿Que piensas de ella?”
Raisa frunció el ceño. “Yo no la recuerdo. Háblame de ella”
“Ella es de los acantilados de Creta originalmente”, dijo Amón. “Paso un par de años en la casa Wien, después capitaneo un grupo de nativos que iban como mercenarios a Arden. Ella lucho allí por cinco años, y el hecho de que ella sobrevivió tanto tiempo es impresionante. Ella volvió a subir aquí y se fue con el ejército de Tierras Altas bajo las órdenes de un coronel Fletcher. Pero después de Klemath se hizo cargo, no había fricción entre ellos. Finalmente fue hacia mí y pregunto a cerca de la transferencia de la guardia. Lo que significo un descenso importante, pero lo hizo de todos modos”.
“Parece la experiencia adecuada”, dijo Raisa. “¿Cuánto tiempo ha estado en la Guardia?”
“Seis años”, dijo Amón. “Mi papa estaba muy impresionado con ella, y el no- no era fácil de impresionar. De hecho, ella fue la que envió al Muro Occidental para remplazar a Gillen. El confiaba en ella para limpiar las cosas y hacer un buen trabajo”.
Raisa recordó lo que había dicho Dimitri Fenwaeter el día de su coronación. El nuevo comandante en la West Wall, pero ella es sorprendentemente razonable y fácil de tratar.
“¿Se puede hacer arreglos para que me encuentre con ella?”, pregunto Raisa.
“¿Cuánto tiempo haría falta para que ella venga aquí desde el Muro Occidental? ¿Podríamos hacerlo sin despertar sospechas?”
“Ella esta aquí, en realidad”, dijo Amón. “En la sala de guardia. Pasamos al lado de ella en el camino. Le pedí que viniera a Fellsmarch por unos días. Yo quería preguntar sobre las condiciones actuales en la frontera. Estamos prestando tanta atención a nuestro vecino del sur que tenemos que asegurarnos que no corres ningún riesgo desde el oeste”.
Típico Amón Byrne, anticiparse a los problemas y manejarlos antes de que crezcan incontrolablemente. Asumir la responsabilidad de las cuestiones que no eran precisamente dirigidas a él.
“Entonces, hazla pasar”, dijo Raisa. Cuando Amón se alejó, Raisa saludo a Averil y a Jemson hasta sus sillas a lo largo de la pared. “Ustedes escuchan y me hacen saber lo que piensan”.
Amón regreso con una guardia alta, y delgada común uniforme manchado de montaña. Ella se detuvo frente a Raisa y saludo. “Su majestad”, dijo. “El Capitán Byrne me ha dicho que le gustaría saber el estado de nuestras posiciones a lo largo de la escarpa”.
Los ojos de Dunedain de un color gris sorprendente en contraste con su piel cobriza. Su cabello era un sol rayado marrón, atado con una cuerda. Su nariz se había roto y reparado mal.
“Es mestiza”, espeto Raisa.
“Si lo soy”, dijo Dunedain. “Como usted, creo. ¿Eso es un problema?”, ella encontró la mirada de Raisa, directamente, sin rastro de actitud defensiva.
“No, sargenteo, es simplemente inesperado. No hay muchos en el clan de Tierras Altas”
“No, Su majestad”, dijo Dunedain, “No debe haber muchos”.
“¿Por qué crees que no hay muchos?, pregunto Raisa.
Dunedain miro a Amón, como buscando orientación
“Con confianza, sargento”, dijo Amón. “Usted puede decir lo que piensa a la reina”.
“Hay varias razones”, dijo Dunedain, un poco mas relajada. “Solía haber mas del clan entre los Highlanders. Estábamos bien adaptados para la guerra de montaña. Pero en estos días el ejército gasta demasiado tiempo en las maniobras de tierras bajas. No disfrutamos de marchas hacia adelante y atrás en el campo sin ningún propósito. Nuestros enemigos vendrán a través de las montañas o del mar. No hay otro camino para llegar hasta aquí. Seria la mejor manera de detener al enemigo antes que lleguen al Valle, ya que es donde tienen la ventaja”.
Ella se contuvo. “En mi opinión, su majestad”.
“Pero tenemos que saber como luchar en las llanuras, también”, argumento Raisa. “Por si acaso”.
“Los mercenarios del general Klemath ya saben como pelear en el llano, señora”, dijo Dunedain.
“Lo que necesitan es aprender a combatir en las montañas”.
“¿Qué mas?”, dijo Raisa.
“El General Klemath no hace uso de los clanes Espíritu”, dijo Dunedain.
“Creo que es una razón por la que no quiere pasar el tiempo en las montañas. Fui educada por su predecesor el General Fletcher. Cuando el general Klemath el General Klemath se hizo cargo del ejército, muchos de los nacidos en la montaña fueron alejados del servicio. Mientras los nativos fueron diezmados, y remplazados por mercenarios.
“Es culpa suya si no puede encontrar suficientes nativos”.
“¿Por qué te fuiste?”, Raisa pregunto, “Haz pagado un alto precio, en términos de rango”.
“El General Klemath y yo tuvimos diferencias filosóficas”, dijo Dunedain. “Tal vez deberíamos dejarlo así”. Ella miro de Raisa a Amón y de regreso. “Ahora, ¿quiere saber sobre el muro del oeste?”
“Oh. Si”, dijo Raisa. “Por favor”.
Dunedain entrego una breve reseña de las cuestiones políticas, militares y económicas a lo largo de la acampada. Lo que dijo cuadro bien con el recuerdo de Raisa en su breve tiempo allí.
“En resumen, el camino ha sido reparado, y el comercio debería aumentar a medida que el clima mejore. Sugeriría invertir más fondos en apuntalar los Waterwalkers y asegurarse de que nos ven como buenos vecinos. Eso seria más que pagar en el ahorro de gastos militares si sirven como primera línea de defensa. Nadie va a través de los pantanos, si ellos no lo permiten”.
Dunedain pauso, como si quisiera comprobar que Raisa quería más, y luego continuó cuando Raisa hizo un gesto para seguir adelante. “Ha habido una clara mejora en el Rio Dyrnne, y eso ayuda. Los Waterwalkers son de la clase que guardan rencor si perciben que han sido heridos o si sienten que no reciben respeto”.
“todos somos de ese tipo, sargento Dunedain”, dijo Raisa. Ella pensó un momento. “Dime ¿Cómo te llevas con los magos, Sargento?”
“No me gustan ni disgustan, señora”, dijo Dunedain. “He tenido poca interacción con ellos francamente. No soy Demonai, aunque podría haber sido. Fui nombrada Demonai, pero decidí ir a La Casa Wien en su lugar”.
“¿Porqué? “, pregunto Raisa, viendo a Averil contra la pared. Estaba sentado, con las manos cruzadas, vestido con su cara de mercader. “La mayoría lo consideraría un honor, sobre todo para una sangre mixta”.
“Los Demonai son demasiado estrechos de mente, demasiado centrados en los intereses del clan. Necesitamos una visión mas amplia, o yo creo que vamos a ser invadidos”. La sargento se froto la arte de atrás de su cuello. “Un soldado siempre puede encontrar trabajo”, dijo, “En el camino de este mundo las personas luchan entre si”.
“Si fueras General del ejercito, ¿Qué harías diferente?”, pregunto Raisa. “Si usted tuviera la autoridad para hacer lo que quisiera”
“Me gustaría enviar a los mercenarios por donde vinieron”, dijo Dunedain, levantando la barbilla desafiante. “El ejercito debe ser la misma mezcla de los pueblos, como en Fells y el clan, magos y el valle. De los Reinos bajos si están de forma permanente aquí. Si los magos no se unirán al ejército, nosotros deberíamos buscar otra manera de trabajar con ellos para hacer seguro el ejército y la guardia. A veces yo pienso que tenemos propósitos cruzados su Majestad”.
“¿Qué quieres de tu reina?”, pregunto Raisa, “¿Si comandaras el ejercito?”
“Me gustarían recursos suficientes para armar y equipar a las tropas con eficacia. Me gustaría que alguien entendiera a mí y a mi mundo y escuche lo que tenga que decir. Yo quiero que ella me deje saber cuales son nuestros objetivos militares. Y entonces yo la invitaría a que confiara en mi para hacer mi trabajo”, Dunedain dijo sin rodeos.
Raisa sonrió. “Gracias por sus ideas, Sargento Dunedain. Aprecio su disposición a hablar con claridad”.
Dunedain saludo a ambos, giro sobre sus talones y se fue.
Raisa se levanto, inclino la cabeza, mordiendo su labio inferior. Luego miro a Jemson y Averil. “¿Y bien? ¿Qué les parece?”
“Me gusta”, dijo Jemson. “ME gusta la forma en que piensa y se expresa por si misma”.
Averil frunció el ceño. “Tiene opiniones fuertes”, dijo. “Y tu, Rosa Salvaje. ¿Cómo harías que funcionara?”.
“Simplemente no te gusto lo que dijo sobre los Demonai”, replico Raisa.
“No, no lo hizo”, admitió Averil. “Es ingenuo pensar que todos pueden unirse y cantar la misma canción con tanta historia detrás de nosotros”.
En la reunión termino, Raisa empujo a Amón y le pidió que arreglara un remplazo de Dunedain Char en el Muro Occidental.
“Quiero que vuelva a Fellsmarch”, dijo Raisa. “Hacer una buena decisión”.
“¿Cómo remplazo potencial para Klemath?”, se pregunto Amón, acercándose a hablar al oído.
Raisa asintió. “Necesito alguien en quien confiar. Quiero ser capaz de actuar con decisión si es necesario, sin luchar con Klemath a cada paso del camino. Si Dunedain va bien voy a hacer el cambio. Mantén el secreto, lo ultimo que necesitamos es un general en el campo que sabe que va a ser remplazado”.
Amón asintió. Siguió de pie, mirando a Raisa, una arruga entre sus cejas oscuras, hasta que dijo con cierta brusquedad: “¿Qué?”
“Has cambiado, Raí”, dijo. “Pareces tan- tan confiada. Como si supieras lo que estas haciendo”.
Otra cumplid Byrne. Hace unos meses, ella habría reaccionado a eso. ¿Oh? ¿Así que estas diciendo que yo era tímida antes?
En cambio, ellas se encogió de hombros y dijo: “Vamos a ver si se lo que estoy haciendo. Voy a necesitar toda la ayuda que pueda conseguir para sacar esto adelante”.