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jueves, 28 de marzo de 2013

traduccion corona carmesi capitulo 10 nido de viboras


CAPITULO DIEZ
EN EL NIDO DE VÍBORAS
Han avanzo por el pasillo, regreso por donde había venido, todos su sentidos en alerta en caso de que Fiona fuera tras de él, ya sea para atacar o para aceptar su propuesta.
Mientras caminaba, se reprendió, y sintió haber perdido los estribos y haber hablado con tanta franqueza. Una vez que algo es dicho, no se podía retractar. ¿Cómo podría olvidarlo?
No había derramado todo, pero con lo que le había dado a Fiona podría entenderlo. Y si lo hacia, podría decirle a su padre. O ella no podría, ya que estaba tan lejos en sus propios esquemas.
SI huye de ella, podría mantener a salvo a Raisa por un tiempo, aunque la intención de Fiona es regocijarse mas adelante cuando la reina sea silenciada. Pero si ella no lo contacta…
El tenía diez minutos para encontrar la sala de reuniones. El no tenía la intención de llegar en el último minuto, pero ahora ya no había forma de evitarlo.
El bajo ruidosamente las escaleras de dos en dos, y se volvió hacia el pasillo del primer piso. Él ya podía oír voces por el corredor.
El pasillo desembocaba en un gran salón de entrada, dos pisos de altura. Enormes puertas de nogal y estaba frente a la puerta. Fueron cerrados.
Un criado de aspecto nervioso con los colores del alto mago en la espalda se apresuró a interceptarlo. “Lo siento, señor, pero el consejo esta en sesión y no puede ser interrumpido”. El hizo un gesto a un salón de la entrada principal. “Si le importa esperar allí, le traeré refresco. ¿Un poco de vino, tal vez?
“¿El consejo ya esta en sesión?”, Han hecho un vistazo al reloj sobre la chimenea enorme del salón. “¿Ya? ¿No es temprano?”
El sirviente asintió con la cabeza. “Todo el mundo había llegado, así que Lord Bayar llamo a la reunión del concejo”.
“Si el Consejo se reúne, yo debería estar allí”, dijo Han. “Soy Hanson Alister, el representante de la Reina”.
El sirviente palideció. “¿Lord Alister?” pero Lord Bayar dijo que no iba a venir. “Alzo ambas manos como si pensara que podría golpearlo en el acto.
“¿Cuál es tu nombre?”, pregunto al hombre temblando.
“H-Hammersmith, mi señor”, dijo el sirviente. “Le aseguro que si hubiera sabido que…”
“No te preocupes, Hammersmith”, Han palmeo al hombre en el hombro, casi le da un ataque.
“No estas en problemas. Lord Bayar no sabía que mis planes habían cambiado, eso es todo. Voy a entrar”
“P-p-pero, la puerta, señor. Es mágica. Cualquier persona que entre esta en riesgo…”
“Creo que podría tener la llave”, dijo Han. “Vamos a ver”.
Tomando su amuleto, utilizo el encanto de Cuervo para revelar la superposición de magia en la puerta. Era familiar, Cuervo le había enseñado ese encanto en el Fuerte Oden.
“Puedo manejar esto”. Han desactivo el encanto y lo hizo a un lado. “¿podrías anunciarme, por favor?”
Hammersmith se acercó a la puerta, como cuando los fuegos artificiales se estropean. Cautelosamente, tiro de ella y al abrirse hizo crack, el sudor cayo por su frente. Luego le devolvió la sonrisa a Han cuando nada exploto.
Lanzo las puertas anchas, se adelanto y grito con una voz alta: “Lord Hanson Alister, en representación de Su Majestad, la Reina ana’Marianna”.
Han camino por la puerta. Las cabezas se volvieron todos a su alrededor.
Era un espacio lujoso, seguramente. Toda una pared era de cristal, con vistas al valle y la ciudad de Fellsmarch, estandartes de las casas de magos colgadas en las otras tres paredes.
La escena era extrañamente festiva como un funeral. Comida bebida de lujo en un aparador, y sillas adornadas con los brazos tallados rodeando una enorme mesa de nogal. Velas negras en candelabros de la longitud de la mesa, y los que estaban sentados alrededor del perímetro llevaban expresiones solemnemente sombrías. Cintas negras adornaban sus amuletos.
Dos sillas estaban vacías. Uno estaba envuelto con crespón negro. Por un momento salvaje, Han pensó en un momento que todo era para el, que su muerte había sido anunciada.
Pero luego recordó que aquí nadie lloraría, excepto, tal vez, Abelard.
Lord Bayar sentado en un estrado ligeramente elevado en un extremo de la mesa, una pila de documentos frente a él. Cuando él puso sus ojos en Han, sus cejas oscuras se juntaron con sorpresa y disgusto.
No se suponía que estuviera aquí, Han pensó. Entonces, ¿Qué paso con la emboscada que tenia que suceder? ¿En algún lugar a lo largo del camino? ¿O incluso antes de salir de la ciudad?
La decano Abelard se sentó a la derecha de Lord Bayar, mirando triste. Cuando vio a Han, se enderezo, moviendo los ojos para que Bayar captara su reacción. Luego se sentó en su silla, con los dedos golpeando a un martillo sobre la mesa.
Supongo que no me ha confiado todo a mi, Han pensó.
Micah Bayar se sentó frente de ella, a la izquierda de su padre, mirando a Han con expresión de resignado desprecio. No parecía sorprendido. O él no había sabido sobre el plan para emboscar a Han, o él había anticipado que Han buscaría la manera de evadirlo.
Adam Gryphon ocupaba el asiento más cercano a la puerta, con una expresión perpleja en su rostro. El antiguo profesor de Han se veía mas delgado y mas pálido de lo que Han recordaba, como si el clima del norte no le cayera bien.
Otro mago completando el círculo, un regordete, de aspecto nervioso hombre con ropas de sangre azul.
“Alister”, dijo Lord Bayar. “Es habitual que los miembros del consejo lleguen unos minutos antes, por lo que podemos empezar a tiempo. Cuando no llego, yo asumí que había tenido pensamientos secundarios acerca de su capacidad para representar  a la reina en este foro”.
“No me lo perdería”, dijo Han, haciendo su camino alrededor de la mesa para el aparador. Amontono un pequeño plato con queso y ruta y se sirvió un poco de sidra, aun que no había vino en la mesa. Como no se esperaba que fuera allí, el supuso que era seguro comer.
Han llevo su plato a un asiento junto a Adam Gryphon mientras que el resto del consejo se quedo mirando con una mezcla de perplejidad y ultraje. “Tengo muchas ganas de aprender mas acerca de la política de magos”. Dijo Han, haciendo estallar una uva en la boca.
Gryphon y Abelar se devolvieron las sonrisas.
“Hay cuatro cuestiones incluidas en el orden del día, Alister”, dijo el Alto Mago. : los recientes asesinatos de magos en Tierras altas, los asesinatos de los dotados en la ciudad, la sustitución de Lord deVilliers en el concejo, y la elección de un nuevo Alto Mago a servir junto a nuestra reina recién coronada”. El hizo una pausa como si esperara a Han a ponerse al día.
¿Lord deVilliers? Han pensó. ¿Por qué Lord deVilliers será sustituido?
“Punto uno”, dijo Lord Bayar. “Esto es lo que sabemos ahora. Cuatro Hechiceros fueron asesinados por salvajes cabezas cobrizas en una escaramuza cerca del campo Pinos de Marisa. Junto con Lord deVilliers, asesinaron a tres estudiantes de la academia. Uno de ellos era sobrino de Dolph”.
Huesos sangrientos, han pensó. Así que el viejo mago  deVilliers fue asesinado en Hanalea cuando Abelard lo nombro como uno de sus aliados. No es de extrañar que ella se viera tan triste como un perro. SU rostro era tan duro como tiza y los acantilados a lo largo del indio.
“Echaremos mucho de menos a Lord deVilliers”. Bayar hizo un gesto hacia el asiento vacante negro. “Los Demonai han admitido la responsabilidad. Afirman que los magos fueron asesinados en tierras del clan, en el acto de secuestrar a los niños cabeza cobriza. Aunque los niños se recuperaron, supuestamente fueron heridos durante el incidente”.
“Uno de ellos fue herido”, dijo Han. “Ella se esta recuperando. Una niña de seis años de edad”.
“¿Quién te dijo eso?” Bayar rodo sus ojos.
“Nadie me lo dijo. Yo estaba hallo”.
“¿Tu estabas allí?” Abelard lo miro como si él se hubiera limpiado con ella. “¿Para que?”
“tenia negocios en Los Pinos de Marisa”, dijo Han, con decisión de mantener su participación en la persecución para si mismo.
“Vi a la niña. Su nombre es Skips Stones”
Si Han pensó que el uso de su nombre podría generar alguna compasión en este grupo, estaba equivocado.
“Buen, yo no me lo creo”, dijo el hechicero gordo, de aspecto preocupado. Hiba vestido de terciopelo y encajes, llevaba un amuleto grande como un quemador de incienso de templo.
“¿Hechiceros tomando a los niños? Seguramente Randolph no ha participado en ningún asunto como ese”.
“Por lo general, estoy de acuerdo con usted, Lord Mender”, dijo Abelard, “Pero los ánimos están altos entre nuestros jóvenes magos, especialmente aquellos que no tienen en su legado un amuleto para aprovechar. Varios estudiantes inscritos en la Casa Mystwerk no has sido capaces de obtener amuletos. Jeremy sobrino de Dolph era uno. Y habría llegado a la academia este otoño”.
Ella se detuvo, inclinando la cabeza hacia atrás y mirando por encima del hombro al Alto Mago. “Pero tal vez la escasez de amuletos no es un problema para los Bayar. Lo que no podía explicar por qué este consejo no ha presionado a los cabezas cobriza mas duro en eso”.
Lord Bayar se encogió de hombros haciendo caso omiso de la excavación. “He enviado un fuerte mensaje a Lord Averil de que estos incidentes lamentables continuaran siempre y cuando los Demonai prohíban la venta de amuletos para los dotados”.
“¿Un mensaje fuerte?”, dijo Abelard. “Estoy segura que lo mantiene despierto por la noche”. Ella resoplo. “Vamos a seguir adelante con el punto dos. Los asesinatos en la capital son un problema más apremiante. Algunos miembros de la asamblea creen que se necesita una acción drástica. Esa es una razón por la que vuelvo a casa. “Ella se echo hacia atrás, apoyando los talones con los brazos de la mesa. “Casi una docena de magos muertos, Gavan. El consejo debe actuar. Es obvio quien es el responsable. ¿Quién tendría mas motivos para matar magos y robar sus amuletos Demonai?”
“¿No es posible que alguien mas lo esté haciendo y trata de echarle la culpa a ellos?” dijo Han, con el ceño a Abelard.
“¿No es posible que estés tratando de desviar la culpa de tus amigos, Los Demonai?”, dijo Micah, con sus ojos negros fijos en Han. “Todo el mundo sabe que estas a favor de los cabeza cobriza. Uno pensaría que eres representante de ellos, y no de Su Majestad”.
“Un punto interesante”, dijo Lord Bayar, asintiendo. “Yendo un paso adelante, Alister es un experto en asesinatos callejeros. Y la mayoría de los muertos fueron encontrados en mercado de Harapos”.
“¿Qué estas sugiriendo, Gavan?”, dijo Abelard, con los ojos brillantes.
“Tal vez el joven Alister sabe mas de lo que deja ver”, dijo Bayar. “Parece probable que todavía tiene contactos en los barrios bajos. Y después de todo, los asesinatos comenzaron cuando regreso a Fells”. Hizo un pausa. “Una coincidencia, tal vez”.
Un murmullo corrió alrededor de la mesa.
No estoy aquí por diez minutos, y ya estoy acusado de asesinato, Han pensó. Por el más grande asesino de todos.
“Si tiene algún tipo de videncia, entonces le sugiero que lo ponga en blanco y negro”, dijo Han. “O contrate a un caballero para jurarlo. Usted debe tener una docena de mentirosos profesionales en retención”.
Bayar parpadeo, como si estuviera desconcertado por la maraña de la jerga y el lenguaje judicial. “Tenga la seguridad, que identificaremos a los responsables los veremos castigados. Mientras tanto, es inapropiado para un miembro de este consejo de mantener vínculos con los cabeza cobriza, dada la historia entre nosotros y ellos. Es un conflicto de intereses”.
“Estoy aquí como representante de la reina”, dijo Han. “La reina Raisa tiene que gobernar a todos, los clanes, la gente del valle y los hechiceros. Ella quiere unir a la gente, no separarlos”.
“¿Así es?”, dijo Micah, su postura rígida y hostil. “No se sabe muy bien cual es su agenda. A pesar de que la reina te eligió como su representante en el consejo, no hay garantía de que representes sus intereses”.
“Mira”, dijo Han. “Ustedes han estado en los reinos bajos recientemente. Ya has visto lo que estas pasando. Tenemos lo de Gerar Montaigne”. Cerró miradas con Micah. “Yo no se ustedes, pero el dejo una impresión en mi. Tenemos que presentar un frente unido”.
Micah se quedo mirando a Han, inexpresivo. “Entonces los clanes deben levantar su prohibición. Necesitamos amuletos si hemos de protegernos contra los invasores”.
Esa siempre es la solución, Han pensó. Más armas.
“He esta en los campamentos de Las Espíritus”, Han continuo encendido. “Los clanes son fuertes, y son determinados. Entrar en guerra contra ellos, y no saldremos nunca. El comercio se apagara por completo, y no serán capaz de salir del valle sin terminar llenos de flechas. Y si Los Clanes de las Espíritus y los Hechiceros colaboran, no hay nadie que los detenga”. Han  miro alrededor de la mesa, y el mensaje esta dado, se observa en cada rostro, como si eso nunca fuera a suceder. “O podemos seguir peleando unos con otros hasta que estemos lo suficientemente débiles para que alguien como Montaigne recoja nuestras cenizas. ¿Y saben lo que les hacen a los magos en el sur?”
Abelard frunció el ceño hacia Han, como si pensara que su bonito niño títere se había convertido en corrupto.
El triunfo brillo en los ojos azules de Gavan Bayar. “Creo que hemos escuchado suficiente de este tipo de charla. En mejor, como mejor caso los cabeza Cobriza son buenos comerciantes y hábiles con las manos. En el peor, son salvajes apenas civilizados que presentan un grave peligro para la sociedad que hemos construido”.
Suspiro, enderezando sus mangas. “En un mundo perfecto, suministraría el destello necesario sin lugar a dudas, agradecido por el comercio y la protección que le ofrecemos al reino. En el mundo en que tienen, lo mejor que puede pasar es que encontraríamos otra fuente de amuletos y los cabeza cobriza serian exterminados”. Hizo una pausa, al mando de su punto de origen. “En mi opinión, cualquier hechicero que confraterniza con cabeza cobrizas es sospechoso”.
Un murmullo de aprobación corrió alrededor de la mesa.
“¿En serio?”, dijo Han. “¿Es por eso que el consejo prohíbe confraternizaciones entre los Hechiceros y los clanes Espíritu?”
“Esa es una razón?, dijo Gavan Bayar, torciendo la boca como si la idea fuera asquerosa. “La otra es la posibilidad de producir un niño mestizo que este dotado. Eso seria un desastre. Sé que pasas mucho tiempo en los campamentos , Alister. Mientras que acostarse con un salvaje puede satisfacer a alguien, le animo a satisfacer sus necesidades en otra parte”.
Han miro a los ojos del Alto mago, le sostuvo la mirada durante un largo rato, y sonrió con su sonrisa de callejero. “Suena como un buen consejo”, dijo, “Para todos nosotros”.
Los ojos de Bayar se estrecharon en torno a Han durante un buen rato antes de que cambiara de tema. “Igualmente el numero tres. Hemos contactado con la hija de Randolph, Mordra deVilliers, quien permaneció en el Fuerte Oden este verano. Ella asumirá el lugar de su padre en el consejo. Ella esta en camino de vuelta, pero no la esperamos hasta algunas semanas, dependiendo las condiciones en las llanuras”.
Han se ilumino. Supuso que Mordra no seria utilizada por los Bayar, ya que Micah y Fiona habían peleado con ella en el Fuerte Oden.
Aun así, Mordra podría ser difícil de convencer. Lo que ella pensaba tendría que ser correcto, como cuando le había corregido a Han sus modales en la cena de la Decano. Han había mantenido sus pensamientos para si mismo, por lo que había llevado bien, desde su perspectiva, tal vez.
“Desafortunadamente”, Lord Bayar dijo, “Tenemos en proceso un asunto que no puede esperar hasta que deVilliers llegue. La selección de un Alto Mago”.
Abelard se puso rígida.  “¿Cuál es la prisa, Gavan? Es mejor tomar una buena decisión en vez de una apresurada”.
“El asunto es urgente Mina”, dijo Mander. “El reino esta en grave peligro como señalo Alister, Montaigne es una amenaza desde el sur. Ha dejado claro que piensa anexar Fells tarde o temprano a su conquista. No solo eso, sino que se han producido varios atentados contra la vida de nuestra joven Reina, a pesar de que ella tiene un- un guarda espaldas”. Mader se humedeció los labios, lanzando una mirada a Han.. “Hechiceros están siendo asesinados en pleno Fellsmarch, y los cabeza cobrizas parecen tener intención de iniciar una pelea contra nosotros. Nuestra joven Reina necesita el consejo de un Alto Mago”.
“Cinco es quorum, ¿no?”, dijo Micah suavemente.
Eran como actores en el escenario, cada una de las líneas de expresión oral.
Han supo de inmediato se trataba de ir. Pero antes de que pudiera decir nada, Gryphon hablo. “Si, cinco es un quorum. Pero preferiría esperar a Mordra. Parece justo que le permitieran ser escuchada”.
Han miro con sorpresa a Gryphon, teorías giraron en su mente. Tal vez Gryphon conoce la posición de Bayar en esto, pensó. O tal vez había juzgado mal los sentimientos de Gryphon a Fiona. O tal vez Gryphon sabia que no tenía ni la oportunidad de una rata del mercado de harapos con Fiona, de todos modos.
“Estoy de acuerdo con Gryphon”, dijo Abelard. “NO es como si el puesto de Alto Mago este vacante, si estas dispuesto a quedarte hasta un nuevo llamado”, Ella levanto una ceja inquisitivamente.
Bayar suspiro, acariciando  su amuleto de doble Halcón a juego con el anillo que Willo había guardado todos estos años. “Ahora que la reina Raisa has ido coronada, francamente, esperaba que la cuestión del Nombramiento de Alto Mago podría ser manejado con prontitud para que yo pudiera dedicar mas tiempo a mis intereses empresariales, que han sido descuidados en los últimos tiempos”.
Han se inclino hacia delante. “Pero ¿no seria mejor mantener a alguien como usted, alguien con experiencia con el trato con los asesinos?” hizo una pausa por un instante y luego agrego. “Con toda la matanza que esta pasando, quiero decir”.
Bayar volvió lentamente la cabeza y miro a Han, sus ojos azules lanzándole miradas de frías.
“Por supuesto, si usted no es capaz de permanecer en el puesto, podríamos nombrar a otra persona para el puesto hasta que llegue Mordra, y podamos hacer la votación”, sugirió Han inocentemente. “Tal vez alguien como la Decano Abelard si quiere”
Abelard sonrió, aplaudió que su protegido estaba de nuevo en su lado del partido.
“Tal disposición podría presentar un riesgo”, dijo Bayar, juntando los dedos. “Estoy dispuesto a servir hasta que podamos resolver este problema de forma satisfactoria”.
“Muy bien, entonces, creo que podemos concluir que no hay necesidad de apresurar las cosas”, dijo Abelard con una sonrisa tensa. “Podemos esperar a Mordra”.
“No creo que podamos hacer a Lord Bayar servir indefinidamente”, dijo Mader. “Nos encontramos de nueva en dos semanas. Sugiero que si deVilliers no ha llegado a nuestra próxima reunión, se proceda a la selección de un Alto Mago”.
Gryphon asintió. “Eso es razonable, supongo”, reconoció.
Espero que Mordra sea cuidadosa a lo largo del camino, Han pensó. Abelard se imagino que Han la tenia en su bolsa. Ella probablemente podría contar con el apoyo de Mordra. Abelard necesaria un voto mas para evitar el desempate  de Bayar como Alto Mago. Ella podría contar con Gryphon, pero Han no apostaría por el, no ahora, de todas formas.
Peor aun, si Han se lanza como candidato a Alto Mago, no podía nombrar a una sola persona en la sala, diferente del que votara por el. No podía ver ninguna manera de ganar. Apretó sus manos a la cabeza, como si eso pudiera detener sus pensamientos de remolino.
Después de unos cuantos pequeños negocios, la reunión termino. Han se dispuso a salir de inmediato, para que no hubiera tiempo para crear una nueva emboscada, y para que nadie le arrastraran en secreto por la entrada. Pero Micah se interpuso entre el y la puerta antes de que pudiera salir.
“Espera, Alister”, dijo Micah. “Me gustaría hablar contigo”.
Los otros pasaron por la puerta, dejándolos solos.
“ ¿Cómo has llegado hasta aquí?”, pregunto Micah, inclinando la cabeza de forma inquisitiva. “¿Sabes volar?”.
“¿Qué quieres decir?”, dijo Han, ampliando su postura y apoderándose de su amuleto.
“No vi tu caballo en los establos. No te vi por ninguna parte a lo largo de la carretera. Muy misterioso”.
“¿Por qué?”, pregunto Han. “¿Querías montar hasta aquí juntos? Ojala lo hubiera sabido”.
“Puedes ser el rey de los ladrones, pero esto no es el Mercado de Harapos”, dijo Micah.
“Cualquiera que sea tu juego, estas en nuestro campo de juego ahora”.
“Nunca pensé que esto fuera un juego”, dijo Han.
“YO no sé que tipo de amenazas le haz hecho a la reina Raisa, o por que te tolera, pero si la traicionas, o la lastimas de alguna manera, vendré por ti”. Micah hizo hincapié en sus ultimas palabras en caso de que Han no lo entendiera.
“No te preocupes, no tengo ninguna intención de lastimar o traicionar a la reina”. Han pauso sonriéndole a Micah. “ ¿Te sientes mejor ahora?”.
“Espero que mejor muy pronto”, dijo Micah, sonriendo. “Ten cuidado”. Se giro y salió por la puerta.
Han tomo todas las precauciones para no ser perseguido en su camino de regreso a los túneles a pesar de que asumió sus enemigos esperarían hasta que el consiguiera estar un tanto alejado de la casa del consejo antes de hacer un movimiento. Uso glamour para ocultarse y se movió atravesó de la cocina de nuevo, puso telas mágicas para enredar a cualquiera que lo siguiera. Una vez convencido de que nadie lo había seguido, descendió al nivel mas bajo de la bodega.
Cepillo sus dientes ante la evidencia de su paso lo mejor que pudo, dejo abierta la escotilla del túnel y se dejo caer atreves de él, cerrando la puerta detrás de él. Sus alforjas aun yacían donde las había dejado.
La lazo por encima de su hombro, abrió la puerta de la cámara de roca que hacia ebullición. No tenia ganas de soportar eso otra vez. Sin embargo, se encontró en una cámara de roca seca. Sus pasos conducía a la cámara anterior.
Mientras subía las escaleras, olio un tufillo de azufre. Con los ojos hacia delante, se subió a la cámara de roca de la parte de arriba. Cuando volvió a mirar, allí estaba el manantial azul de nuevo, al vapor y apestoso y aparentemente mortal.
El descendió por el túnel de la suave pendiente al trote. Había acumulado un poco mas de destello mientras se sentaba en la reunión del consejo. Uno por uno, se desactivo las barreras mágicas, lo mismo que él había encontrado en su camino mientras corría, trazo el camino en su mente.
Por ultimo, el túnel aplanado en la recta de atrás, camino amplio a la entrada de la cueva. Aquí hay menos barreras, y Han hizo un rápido progreso.
Cuando llego a la abertura de la cueva donde había dejado a Bailarin, que aun estaba cubierta por una niebla de magia. Un cuervo estaba grabado en la piedra de este lado también. Una vez mas, hizo al lado las capas de encantos hasta que solo quedo una fina capa que se interponía entre el y el exterior.
Presionando su mano contra el cuervo, dijo el encanto final, el camino a través de él.
Agradecido, el aspiro aire frio en sus pulmones. Allí, de nuevo, y todavía con vida. Eso fue algo que agradecer.
Ya era noche cerrada, y el tono negro en el interior de la cueva, donde su luz mágica no penetraba.
Solo un débil resplandor le dijo donde estaba la salida.
“¿Bailarín?” llamo en voz baja.
No hubo respuesta.
Han le dio la vuelta a la cueva, iluminando los rincones oscuros. No Bailarín, Se acercó a la apertura y asomo la cabeza.
Bailarín se tumbo de espaldas en el suelo justo fuera de la cueva, con el cuerpo en el contorno brillante, ojos cerrados. Jirones de vid fueron colocados alrededor de las piernas y brazos. Si no hubiera sido por el destello que emanaba de él, Han le habría pasado por alto.
“ ¿Bailarín?”
Bailarín no pareció oírlo.
El estomago de Han se anudo de preocupación. Se arrodillo junto a bailarín y lo sacudió con fuerza. “ ¡Bailarín! ¡Hey, ahora, despierta!”
Bailarin abrió los ojos y miro a Han. Parpadeo varias veces, como si hubiera estado en un trance. Entonces sus ojos se centraron en Han y le dio una sonrisa soñadora.
“¿Qué estas haciendo?”, dijo Han, sentado sobre sus talones. “Yo pensé… yo no sabia que pensar”.
“Estaba dándote seguimiento, dentro de la montaña”, susurro Bailarín. Se sentó con trozos de hojas húmedas colgando sobre su espalda. “Estoy experimentando”, dijo, sacudiéndose las hojas y ramitas. “Los clanes Espíritu extraen energía de la tierra. Eso es lo que alimenta el destello de los amuletos, la curación, y el resto. Sucede naturalmente cuando estamos en las Espíritus. Me preguntaba si podía acelerar el proceso, usando alta magia”.
“ ¿Y?” Han inclino la cabeza.
Bailarín se encogió de hombros, sin dejar de mirar como si estuviera absorto en sus pensamientos. “Creo que funciono, aunque no estoy seguro de donde vino la magia, y a sea en mi amuleto o en otro lugar. Fue… como nada que haya experimentado. Podía sentir la energía que fluye a través de la tierra, como un suministro de sangre, aumentando la magia que producía. Me sentí abrazada…”. El sonrió alegre.
“mmm”, dijo Han. “Bueno, espero que eso significa que tengas destello dentro, por que estoy casi vacío”.
“No te preocupes”, dijo Bailarín vagamente, acariciando el brazo de Han. “Todo estará bien”.
Espero que tengas razón, Han pensó. En este momento, yo no lo veo.