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miércoles, 7 de mayo de 2014

LA ELEGIDA CAPITULO 2



CAPITULO 2
TRADUCIDO POR FORO DARKGUARDIANS
Abrí las puertas del balcón, dejando que el aire endulzara mi habitación. A pesar de que era diciembre, la brisa era ligera y me hizo cosquillas en la piel. Ya no nos permitían salir, no sin guardias a nuestro lado, así que esto tenía que servir. Recorrí la habitación, encendiendo las velas, tratando de hacer el espacio acogedor. Llamaron a la puerta, y apagué el cerillo, regresando a la cama, tomé un libro, y alisé mi vestido. Porque, Maxon, así es como siempre luzco cuando leo.
-Adelante, -dije apenas lo suficientemente fuerte para que me escuchara.
Maxon entró, y yo levanté la cabeza con delicadeza, atrapando el asombro en sus ojos, mientras inspeccionaba mi habitación poco iluminada. Por último se centró en mí, su miraba viajó por mi pierna descubierta.
-Ahí estás, -dije, cerrando el libro y me levanté para saludarlo.
Él cerró la puerta y entró, sus ojos fijos en mis curvas.
-Quería decirte que te ves fantástica esta noche.- Sacudí mi pelo sobre mi hombro.
-Oh, ¿esta cosa? Estaba en el fondo del armario.
-Me alegro que lo sacaras. -Enlacé mis dedos con los suyos.
-Ven y siéntate conmigo. No te he visto mucho últimamente.- Suspiró y me siguió.
-Lo siento por eso. Las cosas han sido un poco intensas desde que perdimos a tanta gente en ese ataque rebelde, y ya sabes como es mi padre. Enviamos muchos guardias a proteger a sus familias, y nuestras fuerzas no dan abasto, así que él está peor que de costumbre. Y me está presionando para poner fin a la Selección, pero mantengo mi posición. Quiero algo de tiempo para pensar en esto.
 Nos sentamos en el borde de la cama, y me acomodé cerca de él.
-Por supuesto. Tú debes estar a cargo de esto. Él asintió.
-Exactamente. Sé que lo he dicho mil veces, pero cuando las personas me presionan, me vuelve loco- Le di un pequeño puchero.
-Lo sé.- Hizo una pausa, y no pude leer su rostro. Pero yo estaba tratando de encontrar una manera de avanzar sin ser agresiva, no estaba segura de cómo crear un momento romántico.
-Sé que es una tontería, pero mis doncellas me pusieron este nuevo perfume. ¿Es demasiado fuerte?
Le pregunté, inclinando mi cuello para que pudiera inclinarse y respirar. Él se acercó, con la nariz rozando suavemente mi piel.
-No, querida, es delicioso,
Dijo en la curva que conducía a mi hombro. Entonces besó allí. Tragué saliva, tratando de concentrarme. Necesitaba tener cierto nivel de control.
-Me alegro que te guste. Te he echado mucho de menos.
- ¿Cuánto me has echado de menos? –respiró. Su mirada combinada con su voz baja, hacia cosas divertidas con mis latidos.
-Mucho, -le susurré. –Mucho, mucho más.
Me incliné hacia delante, deseando ser besada. Maxon era confiado, acercándome con una mano, y con la otra enredada en mi cabello. Mi cuerpo quería fundirse en su beso, pero el vestido me detenía. Entonces, nerviosa de nuevo, recordé mi plan. Deslicé mis manos por los brazos de Maxon, y guie sus dedos a la cremallera en la parte posterior de mi vestido, esperando que fuera suficiente. Sus manos se quedaron allí por un momento, y yo estaba a segundos de pedirle que bajara la cremallera cuando él se echó a reír. El sonido me tranquilizó bastante rápido.
- ¿Qué es tan divertido? –Pregunté, horrorizada, tratando de pensar en una manera poco visible de checar mi aliento.
- ¡De todo lo que has hecho, esto es, por mucho, lo más entretenido! –Maxon se inclinó, golpeándose la rodilla mientras se reía.
- ¿Disculpa? Me besó con fuerza la frente.-Siempre me pregunté cómo sería ver que lo intentes. –Se echó a reír de nuevo.
–Lo siento, me tengo que ir. –Incluso la forma en que se levantó parecía divertida.
 –Te veré en la mañana.-
Y entonces se fue. ¡Simplemente se fue! Me quedé sentada allí, completamente mortificada. ¿Por qué en el mundo pensé que podía lograr esto? Maxon puede no saber todo de mí, pero al menos conocía mi carácter, ¿y esto? No era yo. Miré hacia mi ridículo vestido. Era demasiado. Incluso Celeste no había llegado tan lejos. Mi cabello era demasiado perfecto, el maquillaje muy pesado. Él sabía lo que yo estaba tratando de hacer al segundo que entró por la puerta. Suspirando, caminé por la habitación, soplando las velas y me pregunté cómo se supone que iba a enfrentarlo mañana.