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miércoles, 7 de mayo de 2014

LA ELEGIDA CAPITULO 4

CAPITULO 4

Entre en el salón de mujeres, mis pensamientos se centraron en el nuevo plan de Maxon. La reina no había aparecido todavía, y las chicas estaban riendo en un grupo junto a las ventanas.
-! América, ven aquí! - Kriss dijo con urgencia.
Incluso Celeste volteo sonriendo, saludando me mato.
Estaba un poco inquieta por lo que podrían querer de mí, pero me acerque al grupo de todas formas.
-¡Oh, Dios mío!- grite.
-Lo sé - Celeste suspiro.
Ahí, daban vueltas en el jardín corriendo sin sus camisas, eran la mitad de los guardias en el palacio. Aspen me había dicho que a todos los guardias les daban inyecciones para ayudarlos a mantenerlos fuertes, pero al parecer también hacían un montón de trabajo para mantener su cuerpo en condiciones óptimas.
Mientras todas estábamos dedicadas a Maxon, chicos lindos a la vista era algo que no se podía ignorar.
-El chico con el pelo rubio- dijo Kriss.-Bueno, creo que es rubio. ¡Su pelo es tan corto!-
-Me gusta ese- dijo Elise en silencio mientras otro guardia corrió por delante de nuestra ventana.
Kriss rio -¡No puedo creer que estemos haciendo esto!-
-¡Oh, oh! Ese tipo, justo ahí con los ojos verdes- dijo Celeste, que apuntaba a Aspen.
Kriss suspiro -Yo baile con él en Halloween, y es tan divertido como bien parecido-
-Yo baile con él, también- Celeste se jacto –Fácilmente es el guardia mas maravilloso en el palacio-
Tuve que reír un poco. Me preguntaba cómo se sentirían si supieran que solía ser un Seis.
Lo vi correr y pensé en los cientos de veces que sus brazos me habían abrazado. La distancia creciente entre Aspen y yo se sintió inevitable, pero incluso ahora que tuve que preguntarme si había una manera de mantener un cierto pedazo de lo que teníamos. ¿Qué pasaría si yo lo necesitaba?
-¿Qué hay de ti, América?- Pregunto Kriss.
El único que realmente me llamo la atención fue Aspen, y después de sentir ese dolor por él, esto se sentía un poco más tonto. Esquive la pregunta.
-No lo sé. Todos son un poco lindos.
-¿un poco lindos?- Celeste hizo eco. – ¡Tienes que estar bromeando!, estos son algunos de los chicos más guapos que he visto nunca.-
- Solo son un montón de chicos sin camisa- replique.
-Sí, ¿Por qué no disfrutas de la vista un momento antes de que solo quedemos tres de nosotras?, tienes que mirar- dijo con voz nasal.
-Como digas. Maxon se ve igual de bien sin camisa como cualquiera de esos tipos.
-¿Qué?- Kriss chillo.
Un segundo después que las palabras se deslizaran de mi boca, me di cuenta de lo que había dicho. Tres pares de ojos se centraron en mí.
-¿Cuándo estuvieron tú y Maxon sin camisa, exactamente?- Celeste exigió.
-¡Yo no!
-Pero él lo estuvo- pregunto Kriss.
- ¿Eso fue lo que hizo ese vestido espantoso de ayer?- Celeste se quedó sin aliento -¡Perra!
-¡Disculpen!- grite.
-Bueno, ¿Qué más se podría esperar?- espeto ella, cruzando los brazos.- Amenos que quieras contarnos todo lo que paso y que es lo que estamos haciendo mal-
Pero no había manera de explicar eso. Maxon desnudo no había sido un momento precisamente romántico, pero yo no podía decirles que había estado atendiendo las heridas en su espalda que su padre había causado. Había pasado su vida cuidando ese secreto. Si yo lo traicionara ahora, ese sería el final de nosotros.
-¡Celeste estuvo medio desnuda contra el en el pasillo!- la acuse, señalándola con el dedo.
Su boca se abrió - ¿Cómo lo sabes?
-¿Ha estado todo el mundo desnudo con Maxon?- pregunto Elise, horrorizada.
-¡No estábamos desnudos!, grite.
-Está bien- dijo Kriss, alzando los brazos. –Tenemos que aclarar esto. ¿Quién ha hecho que con Maxon?-
Todas se quedaron calladas por un momento, nadie quería hablar primero.
-Yo lo he besado- dijo Elise. –Tres veces, pero eso es todo-
-No lo he besado en absoluto- Kriss confeso – pero ha sido por mi propia elección. El me besaría si lo dejara-
-¿En serio? Ni una sola vez- Pregunto Celeste conmocionada.
-Ni una sola vez-
-Bueno, yo lo he besado muchas veces- Celeste se hecho el pelo para atrás, orgulleciendose en lugar de avergonzarse. – Lo mejor fue en el pasillo una noche- Ella me miro – Nos susurramos sobre lo emocionante que era que pudiéramos ser atrapados-
Por último, todos los ojos estaban puestos en mí. Pensé en las palabras del rey, lo que sugería que las otras chicas estaban siendo mucho más promiscuas. Pero ahora sabía que era un arma más en su arsenal, una manera de hacerme sentir insignificante. Llegue limpia.
-Yo fui la primera que Maxon beso, no Olivia. Yo no quería que nadie supiera. Y hemos tenido algunos… momentos más íntimos, y una de esas veces la camisa de Maxon salió-
-¿Salió? ¿Como por arte de magia voló sobre su cabeza?- Celeste presiono.
-Él se la quitó- admití.
No satisfecha, Celeste prosiguió. - ¿Él se la quitó o tú se la quitaste?
Después de un momento tenso, Kriss comenzó de nuevo. –Está bien, así ahora todas sabemos dónde estamos-
-¿Y dónde es eso?- pregunto Elise.
Nadie respondió.
-Yo solo quiero decir…- Empecé.- Todos esos momentos fueron muy importantes para mí, y en verdad me preocupo por Maxon-
-¿Quieres decir que nosotras no lo hacemos?- Celeste ladro.
-Yo sé que no es así.
-¿Cómo te atreves?
-Celeste, no es ningún secreto que quieres alguien con poder. Estoy dispuesta a apostar que te gusta Maxon, pero no estas enamorada de él. Tú estás mirando la corona-
Sin negarlo, ella volteo hacia Elise-¿Qué tal ella? ¡Nunca he visto una mota de emoción en ti!-
-Soy reservada. Deberías de intentarlo alguna vez- Elise contraataco rápidamente. Al ver una chispa de ira en Elise me gusto aún más.
-En mi familia todos los matrimonios son arreglados. Yo sabía que sería de mí, y eso es todo lo que es esto para mí. Puede que no pierda la cabeza por Maxon, pero yo lo respeto. El amor puede venir más adelante-
Simpáticamente, Kriss hablo. – Eso en realidad suena un poco triste, Elise-
-No lo es. Hay cosas más importantes que el amor.
Me refleje en Elise, haciendo eco de sus palabras. Luche por mi familia por amor y por Aspen, también. Y ahora, aunque me asustaba pensar en eso. Estaba segura de que todos mis actos con respecto a Maxon fueron impulsados por ese sentimiento, incluso cuando estaba siendo irremediablemente estúpida. Sin embargo, ¿Qué hago aquí si hay algo más importante que eso?
-Bueno, lo voy a decir: “Yo lo amo” – Kriss espeto. – “Lo amo” y quiero que se case conmigo-
- Muy bien, América, confiesa- Celeste exigió.
Me quede inmóvil, respirando entrecortadamente. Me tomo un momento para encontrar las palabras adecuadas.
-Maxon sabe lo que siento, y eso es todo lo que importa-
Ella puso los ojos en blanco con mi respuesta, pero no insistió más. No hay duda de que estaba preocupada que yo le haría lo mismo a ella si lo hacía.
Nos quedamos allí, mirándonos las unas a las otras. El concurso había estado sucediente desde hace meses, y ahora por fin podía ver las líneas reales de competencia. Todos nos habíamos conseguido una hojeada en relación de todas las demás con relación a Maxon, al menos un aspecto de ella, y podía verlas una junto a la otra.
Momentos más tarde la reina entro, deseándonos una buena mañana. Después de una reverencia a ella, todos nos retiramos.

En las esquinas, ensimismadas. Tal vez siempre supuse que llegaríamos a esto. Había cuatro chicas y un príncipe, y tres de nosotras se irían pronto con un poco más que una historia interesante de como pasamos nuestra caída.