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viernes, 25 de enero de 2013

TRADUCCIÓN CORONA CARMESÍ CAPITULO 3 La pandilla de Abelad


Casi una semana después aqui esta el capitulo disfrutenlo!!
CAPITULO TRES
PANDILLA DE ABELARD
BY PeRItA_D
Han despertó con un sudor frio, buscando a tientas el cuchillo que siempre guardaba bajo su almohada. Se tomo un momento para despejar la cabeza, para recordar donde estaba. Para darse cuenta de que él no estaba en la casa de campo de Los Pinos de Marisa, o en su habitación de la guardilla en el campo Oden. Recordar que Rebecca estaba viva, no muerta, sino que se convertía en otra persona, alguien inalcanzable.
Se movió en su cómodo colchón de sangre azul (no de paja) y removió la unión de la colcha de lino fino entre el pulgar y el índice. Derecho. Estaba de nuevo en sus habitaciones del castillo de Fells, y alguien golpeaba la puerta.
Se deslizo de la cama desnudo, con las palmas de las manos en el cuchillo. “ ¿Qué pasa?”, exigió.
“Soy Darby, mi señor. Con un mensaje urgente”.
Han se envolvió en la bata de terciopelo que había colgado al pie de la cama y se acercó a la puerta. “ ¿Qué puede ser tan urgente?”, dijo a través de la puerta. “ ¿Esta el castillo en llamas? ¿La reina dio a luz gemelos demonio?”.
Darby no dijo nada durante un largo rato. “Le pido perdón, ¿mi señor?”
Han apoyo su frente contra la madera. Había estado en el mercado de harapos la noche anterior, y se quedo demasiado tarde. ¿Cuando se entero de que era inútil tratar de ahogar su dolor y preocupaciones en una taberna? Eso solo empeoro las cosas.
“ ¿Quién es? “, pregunto.
“El chico dijo que era urgente, pero no dijo que era, señor”.
Han abrió un poco la puerta solo lo suficiente para ver uno de los ansiosos ojos azules de Darby. La abrió un poco más y metió su mano por la abertura.
Darby le entrego un sobre cerrado con una pequeña reverencia. “Lamento haberlo despertado, mi señor. ¿Puedo.. Puedo conseguir algo para romper su ayuno? ¿ Un poco de pescado salado y cerveza? ¿Algo de embutido?” Tal ves viendo una señal del estomago de Han, Darby se apresuró a añadir, “ ¿O un poco de pan y gachas de avena? Eso es bueno para el estomago agrio”.
Han trago saliva. “Yo… creo que voy a esperar”, dijo y detuvo la puerta para que no cerrara de golpe.
El rasgo el sobre. El mensaje era breve y suave, con letras angulosas y rectas. Ven a verme inmediatamente. Estoy en la casa Kendall. M Abelard.
Huesos, Han pensó. Había estado temiendo la llegada del decano. Una de las complicaciones que no le hacia falta. Ya se sentía como si estuviera haciendo malabares con gatos callejeros. El había esperado evitar verla hasta la primera reunión del consejo.
Ahora que la cita había llegado, el sabia que no podía posponerlo por mucho tiempo. Pataleando con tristeza a través de la ropa nueva en su armario, eligió su atuendo menos lujoso, un abrigo gris sobrio y simples pantalones negros. EL dejo sus estolas de hechicero también. Abelard podría reconocer la insignia. No quería que ella pensara que él estaba por encima de si mismo. Sin embargo.
Nunca había tenido seis opciones de prendas para elegir antes.
Han miro el espejo sobre el lavabo, peino hacia abajo el pelo con los dedos, deseando que no pareciera tan ojeroso. Con Abelard, el tenia que exhibirse.
Imágenes de la celebración de Los Pinos de Marisa le mantienen llena la cabeza: Raisa tejiendo dentro y fuera de la luz del fuego, la cabeza echada hacia atrás, las faldas arremolinadas alrededor de sus piernas delgadas, pulseras en los tobillos y las muñecas, cantando las palabras de las viejas canciones. Incluso en el papel de Hanalea la princesa del Clan.
Reid CaminanteNocturno, vestido para el baile. Dando vueltas al fuego, mirando a Raisa como si fuera un siervo y el un cazador de gatos de Fells.
Su imaginación lo llevo mas lejos con Raisa y CaminanteNocturno bajo las mantas, las extremidades entrelazadas, los ojos verdes de Raisa fijados en la cara de CaminanteNocturno, sus manos enredadas en esas trenzas Demonai. Ahaah! Han meneo la cabeza, tratando de sacar esa imagen. CaminanteNocturno podría esperar una boda, pero, a diferencia de Han, él no tendría una recaída en el inter.
¿Qué fue lo que se había apoderado de Han en Los Pinos de Marisa? ¿Qué debe estar pensando Raisa? Por no hablar de Averil y Elena.
Cuando Han había oído que CaminanteNocturno iba a ser Patriarca del campo Demonai, lo que había visto era que Averil había creado un partido para Raisa, un triunfo decisivo del clan sobre los hechiceros. Había probado las cenizas amargas de sus esperanzas carbonizadas.
Tengo que mantener mis ideas claras, pensó. No puedo perder el control de esa manera. No si me quiero mantener con vida.
La idea de estar en la puerta de al lado de Raisa era una distracción para Han. Pero el deseaba no deslizarse por el pasillo para encontrase, con la cama de Raisa mantenida caliente por CaminanteNocturno.
La casa Kendall se encontraba dentro de la cerca del castillo, justo dentro de los muros perimetrales. Con los sangre azul protegidos  por la reina en los círculos exteriores, además que requieren cuartos mas amplios de lo que podría haber tenido dentro del propio palacio.
La suite de la decano Abelard estaba en el primer piso, en el ala principal con vista al jardín. Un criado hizo pasar a Han al patio centrado por el chorro de la fuente. Abelard se sentó en una pequeña mesa de hierro forjado, hojeando los documentos, de vez en cuando garabateando notas en los márgenes. Su barbilla recta , su cabello a la barbilla rojizo oscurecía su cara mientras se inclinaba sobre su trabajo. La túnica de la decano se había ido. Abelard estaba tan bien vestida como cualquier sangre azul en la corte, su libro con su listón señalando.
Han miro a su alrededor. Fue una buena elección como su lugar de encuentro. A fuera al libre, sin embargo, el sonido de la fuente cubriría la conversación de posibles oídos indiscretos.
Cuando Abelard llego al final de la pila de papeles, las dejo a un lado e hizo un gesto hacia una silla frente a ella.
Han se sentó, apoyando las manos en las rodillas, la cabeza inclinada un poco hacia atrás, esperando verse lucido e implacable a pesar de su dolor de cabeza.
Abelard lo miro, con la barbilla apoyada en sus dedos entrelazados, los codos sobre la mesa. “Vaya, vaya, Alister, has estado muy ocupado”, murmuro. “Aquí me preocupaba yo por como lo harías por tu cuenta entre los depredadores de la corte, y me entero que eres el depredador principal”.
Entonces, ¿Por qué me siento como una presa? Han pensó. “No me de demasiado crédito. Tengo mucha competencia”.
Abelard se rio. “Si, así es. Pero aun así. Tres meses después de dejar el Fuerte Oden y ya eres guardaespaldas de la princesa Raisa y la persona designada al Consejo de Hechiceros. Has ganado un titulo y una casa de campo. No solo eso, te has mudado a la habitación al lado de la suya. Impresionante”.
Han se encogió de hombros, pensando que la Decano Abelard había aprendido mucho en tan solo unos días. O tal vez ella había tenido a alguien en la mira todo el tiempo.
“¿Qué mas has estado haciendo?”, pregunto Abelard. “¿Qué mas has aprendido?”
Al grano. Han había llegado a Fells par pretender ser los ojos y oídos de Abelard.
“¿Qué creo yo, o que puedo probar?”, dijo Han
“¿Qué crees?”
“Lord Bayar ha tratado de asesinar varias veces a la princesa heredera, ahora La Reina. Ella es muy independiente para su gusto. Mientras tanto esta apoyando a la princesa Mellony, Micah todavía espera la cama y a la Reina”. Han no dice nada que Abelard no supiera ya. “Me dijo que no dejara que no sucedieran ninguna de esas cosas. Pensé que la mejor manera de lograrlo era que estar cerca de ella”.
“Muy cerca”. Inclinándose hacia adelante, Abelard pregunto: “¿Te acuestas con ella?”
Han resoplo, mientras que su corazón dio un pinchazo de dolor. “¿Qué posibilidades hay de eso?”
“No me extrañaría de usted, Alister”, dijo Abelard. Alargo la mano y le rozo los dedos a lo largo de un lado de su cara. “Tu eres guapo, y tienes un encanto malvado. Y la nueva reina parece haber heredado las formas libertinas de su madre, Mariana”.
Han forzó a sus recuerdos del baile de Raisa con CaminanteNocturno en Los Pinos de Marisa a desaparecer. No dijo nada, esperando no mostrar algo.
“Se dice que la princesa estaba escondida en el Fuerte Oden, mientras Micah y Fiona estaban allí”. Abelard mantenía sus perspicaces ojos gris-verdes fijos en él.
“Esa es la pregunta”, dijo Abelard. “¿Es posible que Micah y la princesa Raisa planearan reunirse en el Fuerte Oden?”
La mente de Han había dejado ir la mentira y se centro en lo que Abelard estaba diciendo “¿Qué?”
“Me pregunto si la princesa Raisa ha sucumbido ante los conocidos encantos de Micah”, dijo Abelard secamente. “Yo sé que lo estaba viendo antes de su abrupto auto exilio. Tal vez salieron huyendo juntos”.
Ella no sabe que Lord Bayar y la Reina Marianna tenían la intención de casar a Raisa con Micah, Han pensó. Había supuesto que Marianna se había opuesto a eso.
“No lo se”, dijo Han, pensando mucho, andando con cuidado. “Mantuve el ojo sobre Micah. Yo iba dentro y fuera de sus habitaciones un centenar de veces. Vi a un montón de chicas, pero no vi ninguna señal de que el y la princesa Raisa salían”.
“¿ Salir?”, los labios de Abelard temblaron de diversión.
“Estar el uno con el otro”, dijo Han, a la vez que se preguntaba lo mismo ¿era posible? Seguro él lo habría sabido ¿no?
Por otra parte, habían pasado varios meses en el Fuerte Oden antes de que hubiera comenzado a ver a la chica que había conocido como Rebecca de manera regular. ¿Qué pasa si Micah había estado cruzando el rio para verla? ¿Y si ella había hecho a Micah la misma oferta que le había hecho a Han de ser amantes clandestinos y Micah si había aceptado? Raisa era buena para guardar secretos, había mantenido su identidad en secreto de el durante casi un año.
Inesperadamente, las palabras de Fiona volvieron a él. La princesa heredera ha accedido a permitir que mi hermano Micah la corteje. En secreto, por supuesto.
“Supongo que es posible”, continuo Han. “Pero el habría tenido que evitar a Fiona, que no seria fácil. Si ella los descubre, habría ido a contarle a su padre en un instante” O Raisa lo termino ella misma, pensó.
Abelard estudio el rostro de Han un poco mas. “Has insinuado que hay un distanciamiento en la familia Bayar entre Micah y su padre, y entre Micha y Fiona”.
“No hay nada de llevarse bien entre ellos”, dijo Han, “A Fiona no le gusta que a Lord Bayar quiera casar a Micah con la línea del Lobo Gris. ¿Por qué no me cree?”
Abelard levanto una ceja. “ ¿Perdón? ¿Cómo funcionaria eso?”
“Fiona piensa que hay que deshacerse de la línea Lobo Gris por completo”, dijo Han “ella prefiere una Reina Hechicera. Y se puede adivinar que tiene en mente ese trabajo para si misma”.
“De hecho”, murmuro Abelard, frotando su pulgar y los dedos juntos como si estuviera contando ya con el dinero en efectivo. “ ¿Pero no tenemos pruebas de esto?”
Han meneo la cabeza. “Solo lo que ella me dijo”.
“ ¿Fiona esta confiando en ti, entonces?” Abelard sonrió. “ ¿Cómo es eso posible?”
Han no le devolvió la sonrisa. “Ella espera utilizarme contra Micah. Ella sabe que no nos llevamos bien”.
“Bueno, ahora”, dijo Abelard, tamborileando los dedos sobre la mesa. “ ¿Cómo usar esto?”
“¿Así que no estas de acuerdo?”, Han dijo,  “ ¿Acerca de eliminar la línea Lobo Gris?” El mantuvo su tono casual, con una expresión indiferente, aunque se tomo mucho en la respuesta.
Abelard miro a su alrededor y se inclino mas cerca. “Yo podría considerarlo, Alister, si supiera que el baño de sangre mágica valdría la pena. Es mejor tener la línea de Hanalea en el trono con los Bayar. En este momento, hay demasiadas preguntas sin respuesta. Todavía no sabemos si la Armería de los Reyes con el Don todavía existe y si es así que la sostiene”.
De nuevo, Han pensó, tratando de mantener el escepticismo de su cara. Casi se había olvidado de la armería desde sus días en el equipo de Abelard en el Fuerte Oden. Pero la decano todavía parecía interesada en eso.
“¿Si es que existe – y los Bayar lo mantienen- se habrían hecho cargo ya?”, Han dijo.
“Hasta ahora, la Casa Aerie perecía satisfecha con ser la primera entre los hechiceros, como lo han sido desde la ruptura”, dijo Abelard, “Muchos en la asamblea y el Consejo de adhieren a los Bayar porque siempre ganan, y los cobardes no quieren pagar el precio por respaldar a la parte perdedora”. Hizo una pausa. “Y, sin embargo, esta arriesgando su vida para oponerse a Lord Bayar. ¿Porque? ¿Qué espera ganar?”
Han se encogió de hombros, tratando de ignorar las nauseas en medio de ella. “Una cosa lleva a la otra”.

Mas fácil de lo que quisiera admitir, Han pensó, recordando aquellos días tristes, desesperados después de que Raisa desapareció del Fuerte Oden. “Si quieres”, dijo, dando patadas hacia atrás de su silla, como si no le importara una manera u otra “Si haces que valga la pena mi tiempo”.
Abelard asintió tan enérgicamente, que parecía satisfecha. “Mientras tanto, voy a tratar de encontrar otra pareja para la Reina. Alguien mas a mi gusto”.
Han se acaro la garganta, manteniendo su cuerpo suelto y relajado. “ ¿Tienes a alguien en mente?”
“Yo, si fuera un hombre”, dijo Abelard con sarcasmo. “El matrimonio es solo un ejercicio político, después de todo. La clave es casarse, concebir un heredero, y luego hacer lo que quieras”. Ella considero a Han por un momento . “Yo preferiría que se casase con alguien inofensivo”, dijo “Cuanto antes, mejor. Pensé que el príncipe Tomlin era una posibilidad, pero eso no se ve bien. El general klemath tiene un par de hijos idiotas ¿no?”
Y llego el momento en el que Han no podía soportar estar con la decano Abelard un momento mas. Y eso fue todo. Levanto la vista protegiéndose los ojos y observo la posición del sol. “Se esta haciendo tarde”, dijo. “ ¿Necesita algo mas?”
“ ¿Alguna vez encontraste a esa chica que estabas buscando?”, le pregunto Abelard abruptamente. “ ¿La que desapareció en el Fuerte Oden? Pensabas que los Bayar podrían haber tenido que ver”.
Justo cuando crees que Abelar no esta prestando atención, resulta que si, Han pensó.
Solo recuerda, una vez dicho algo, no puedes negarlo.
“No”, dijo, “Creo que se ha ido para siempre”.