CAPITULO
CINCO
Una reunión en High Country
BY PeRItA_D
Después de hablar con Cuervo, Han paso casi todo el día
siguiente consultando con sus ojos y oídos, moviéndose entorno a los caballos,
y haciendo planes para la protección de Raisa mientras que él se halla ido a
Dama Gris. Dejo a Amón Byrne saber sus planes, y dio órdenes a Car para que se
quedara con la reina, desde que Lord Bayar sepa que Han no estaba.
Esa noche, él estaba de guardia en las habitaciones de
Raisa. Había esperado una oportunidad de hablar con ella, ya que no había
hablado con ella desde el baile desesperado en los Pinos de Marisa. Pero ella
se vio envuelta con una reunión sin fin de funcionarios de Delfos sobre la
seguridad fronteriza. Delphian se encontraba en una situación precaria, situada
entre Fells y Arden, pero el Reino no podía pagar los cargamentos de dinero que
Delfos necesitaba.
Raisa parecía cansada, con los ojos ojerosos, con los
hombros pesados por las múltiples demandas. Mientras sus manos se deslizaban
sin descanso a través de la mesa, Han noto que ella aun llevaba su anillo junto
a sus lobos corriendo.
Los Delphianos bramaron intimidando, pero Raisa se mantuvo
firme. La reunión se prolongo. Han de pie contra la pared, furioso, deseando
poder tirarlos por la ventana. Al final, tuvo que salir al mercado de harapos,
donde se encontraría con Bailarín para viajar a los Pinos de Marisa.
A la mañana siguiente, Han y Bailarín salieron antes de que
el sol rozo la parte superior del oriente. Fue bueno montar con Bailarín de
nuevo. Han casi podía fingir que todas las tragedias y los triunfos del año
pasado nunca habían pasado, que eran cazadores en busca de mas pequeños y menos
peligrosos juegos.
Su estrategia era viajar a Dama Gris por el campamento de Los Pinos de Marisa, viajando
un día antes para evitar posibles emboscadas. Además, Willo quería reunirse con
ellos antes de la reunión de Consejo.
Subieron constantemente a través de la oscuridad, su
respiración aguda salía, sus caballos nadando atraves de un océano gris de
niebla. Habían estado viajando durante dos horas con el sol en la cresta del
este, derramado en los Vals.
A medida que la niebla se aclaró, pasaron por la luz
brillante del sol y la fresca sombra, entre las blancas flores acristaladas
besos de doncellas, y starflowers. Pequeñas verónicas florecieron en las
grietas, acónito y espuela de caballero en los lechos de los arroyos. Spirea
aguileña y manchadas pistas en las zonas más soleadas. Una vez, Bailarin señalo
un cervatillo de Fells a medio crecer.
Hicieron una pausa al medio día para descansar los caballos
y comer un plato de galletas y jamón. Al parar por la desviación de Lucius
Frowsley, Han deseo poder parar y decirle al viejo que su amigo Alger Aguabaja
aun vivía, en Aediion. Si es que eso se pudiera llamar vida.
Sin embargo, sus asuntos estaban en Los pinos de Marisa, por
lo que siguió adelante.
En la tarde, cuando ya estaban a pocos kilómetros de su
destino, Han oyó el estruendo de los caballos que se acercaban a la carrera.
Han y Bailarín intercambiaron miradas, luego se movieron fuera del camino y
esperaron.
Cuatro jinetes galopando hacia ellos con caballos altos de
la llanura. Espuma goteaba de la boca de los caballos, pero los jinetes
espolearon sus monturas como si estuvieran siendo perseguidos por demonios.
Tres de ellos eran jóvenes menores que Han, uno de mediana
edad. Como Han , Bailarín miraba, a uno
de los corredores al cuelo, dio media vuelta y envió una ráfaga de fuego por
encima de su hombro.
“ ¿Hechiceros? ¿Aquí?” Han se inclino haca a delante en su
silla para ver mejor.
Dos de los jinetes tenían pasajeros colgados en las sillas en
frente de ellos. Los niños, con vestimenta del clan, flojos como muñecos de
trapo.
La niño no se movía. Han puso sus manos debajo de ella, y
con cuidado la saco del arroyo Una niña de unos seis años, estaba sangrando de
la cabeza, y su brazo colgaba en un ángulo imposible. Se quedo inmóvil, con los
ojos abiertos, las lágrimas se le escaparon a cada lado.
Han se volvió hacia la ladera, apoyando la cabeza y los
hombros para evitarle una lesión mayor. “Me vendría bien algo de ayuda aquí”,
grito.
Uno de los Demonai se deslizo por la ladera hacia él, aterrizando
a unos metros de distancia. Era un guerrero fornido, con el rostro surcado de símbolos
Demonai. Ella le parecía familiar a Han, pero que no podía decir quien era.
El guerrero levanto su arco, apuntando a Han Lytling abajo,
hechicero”.
“Trailblazer” grito Bailarín desde el otro sendero. “Aleja
tu arco. Él es Caza Solo. Esta tratando de ayudar”.
El nombre del guerrero activo la memoria de Han. Ella era
Shilo Traiblazer Demonai. Han la había visto recientemente en la fiesta de coronación
de Raisa en Los Pinos de Marisa.
Trailblazer miró a Han, luego deslizo su arco en su honda.
Entre los dos se las arreglaron para llevar a la niña al lugar donde estaban
los caballos.
Los otros guerreros tenían al niño pequeño tendido en el
suelo. Parecía de unos cuatro años.
“No se mueve, pero no puedo encontrar la herida”, dijo uno
de ellos.
“Ha sido inmovilizado”, dijo bailarín. “aquí, entro yo”.
Colocando su mano sobre el pecho del muchacho, el agarro su amuleto con una
mano y con la otra desactivo el encanto.
El niño levanto la mano y agarro las trenzas de Bailarín. “Los
jinxflinger me llevaron”, dijo.
“Lo se”, dijo Bailarín. “Pero ahora estas a salvo”.
Él ya sabe la palabra, Han pensó. Jinxflinger. ¿En algún momento
vamos a dejar eso?
“Deja a la niña inmovilizada hasta que podaos llevarla con
Willo”, dijo Han, haciendo pasar un poco de poder en el niño para aliviarle el
dolor. “ ¿Qué paso?”
Trailblazer escupió en el suelo. “Estos cuatro Jinxflingers
dos de nuestros lytlings- Stones y Pescador escaparon. Supongo que para ellos
eran tráfico de amuletos. Ella sonrió forzosamente, “Ahora tendrán que
explicarle al triturador”.
“ ¿Quiénes eran?”, pregunto Han.
“Ellos no se presentaron”, dijo Trailblazer, encogiéndose de
hombros como si los hechiceros fueran todos iguales de todas formas.
Los más jóvenes podrían haber sido estudiantes en Mystwerk,
desesperado por los amuletos de los clanes de las espíritus. Amuletos poderosos
eran cada vez más difíciles de conseguir, incluso del tipo temporal. Cuando se encontraron,
que eran increíblemente caros.
“Vamos a devolver a los lytlings a Los Pinos de Marisa”,
dijo Bailarín. Han monto, y Bailarín le entrego la niña herido a el mientras miraba con inquietud al Demonai.
“Nosotros los
escoltaremos hasta el campamento”, dijo Trailblazer. “Para asegurarnos de que
nada les suceda. Los animo sestan muy altos”.
“Vamos, entonces”, dijo Han, preocupado por la niña en sus
brazos y con ganas de escuchar lo que Willo tenia que decirle sobre su nuevo asunto.
Le dio un codazo a Ragger, dispersando a los guerreros en el camino.
Cuando se acercaron al campamento, se observaron signos de
tiempos problemáticos. La pandilla habitual de lytlings y los perros no estaban
a la vista. El rostro sombrío que pusieron los centinelas a lo largo de todo el
camino que Han había recorrido cientos de veces en su infancia. Algunos de
ellos Han los conocía de vista, de cualquier manera. El Demonai se inclino para
explicar los resultados de la persecución. Los centinelas asintieron con la
cabeza a Han y a Bailarín al pasar, pero mantuvieron sus armas apuntando.
Han y Bailarín desmontaron frente a la logia de la Matriarca.
Un aprendiz de Willo, los recibió en la puerta. Han le entrego a Stones,
desactivando el encanto de inmovilización.
Willo salió detrás de la tienda. “Tráela aquí, Bright Hand.
Tengo una cama preparada”, ella miro a Han y a Bailarín. “Por favor, compartan
nuestra tienda y todo lo que tenemos. Hay te para preparar”, Luego desapareció
en la parte trasera.
La mezcla de hierbas de tierras altas ahumado trajo un
torrente de recuerdos cuando Han bebió de él. ¿Alguna vez te sentirás como en
casa otra vez?
Paso mas de una hora antes de que Willo se asomara entre las
cortinas de piel de venado escondidas en la parte trasera”
Siguieron a Willo a
la parte de atrás, donde Willo había curado a Han del veneno de una flecha que
por el momento había tomado por Raisa. Omite a Stones recostada en un banco de
dormir al lado de la chimenea, su delgado pecho subía y bajaba en una cadencia
de sueño.
“Madre, ¿Cómo sucedió esto?”, pregunto Bailarín, mirando a
la chica.
“Al principio estaba desconcertada”, dijo, “Cuantas mas
personas saben un secreto, es menos probable que se mantenga oculto”. Ella sonrió
con nostalgia a Bailarín. “Tenia la esperanza de que no se pareciera a él.
Tenia esperanzas de que no fueras un dotado. Yo tenia la esperanza de que tu encontrarías
una vocación en las montañas”. Hizo una pausa, y luego añadió en voz baja, con
amarga voz, “tuve la esperanza de que los Hechiceros se quedaran en las
llanuras, donde deben de estar”.
“No se habría mantenido el secreto para siempre”,
dijo Bailarín. “El parecido es demasiado fuerte. Cualquiera que haya tenido la
menor sospecha podría adivinarlo por su cuenta”.
“Me doy cuenta de eso ahora. Me he hecho muchas ideas ya que
la reina fue asesinada. Fue un error ocultar lo que hizo, todos estos años.
Heridas como esta se infectan si no se abren y se drenan. Si yo hubiera
hablado, tal vez la muerte de Mariana pudo haber sido evitada”.
Willo termino una fila de puntadas y mordió el
hilo. Luego levanto la vista hacia ellos. “Déjenme contarles acerca del día que
conocí a Bayar en Hanalea”.