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sábado, 26 de enero de 2013

TRADUCCIÓN CORONA CARMESÍ CAPITULO 5 REUNIÓN EN HIGH COUNTRY


CAPITULO CINCO
Una reunión en High Country
BY PeRItA_D

Después de hablar con Cuervo, Han paso casi todo el día siguiente consultando con sus ojos y oídos, moviéndose entorno a los caballos, y haciendo planes para la protección de Raisa mientras que él se halla ido a Dama Gris. Dejo a Amón Byrne saber sus planes, y dio órdenes a Car para que se quedara con la reina, desde que Lord Bayar sepa que Han no estaba.
Esa noche, él estaba de guardia en las habitaciones de Raisa. Había esperado una oportunidad de hablar con ella, ya que no había hablado con ella desde el baile desesperado en los Pinos de Marisa. Pero ella se vio envuelta con una reunión sin fin de funcionarios de Delfos sobre la seguridad fronteriza. Delphian se encontraba en una situación precaria, situada entre Fells y Arden, pero el Reino no podía pagar los cargamentos de dinero que Delfos necesitaba.
Raisa parecía cansada, con los ojos ojerosos, con los hombros pesados por las múltiples demandas. Mientras sus manos se deslizaban sin descanso a través de la mesa, Han noto que ella aun llevaba su anillo junto a sus lobos corriendo.
Los Delphianos bramaron intimidando, pero Raisa se mantuvo firme. La reunión se prolongo. Han de pie contra la pared, furioso, deseando poder tirarlos por la ventana. Al final, tuvo que salir al mercado de harapos, donde se encontraría con Bailarín para viajar a los Pinos de Marisa.
A la mañana siguiente, Han y Bailarín salieron antes de que el sol rozo la parte superior del oriente. Fue bueno montar con Bailarín de nuevo. Han casi podía fingir que todas las tragedias y los triunfos del año pasado nunca habían pasado, que eran cazadores en busca de mas pequeños y menos peligrosos juegos.
Su estrategia era viajar a Dama Gris por  el campamento de Los Pinos de Marisa, viajando un día antes para evitar posibles emboscadas. Además, Willo quería reunirse con ellos antes de la reunión de Consejo.
Subieron constantemente a través de la oscuridad, su respiración aguda salía, sus caballos nadando atraves de un océano gris de niebla. Habían estado viajando durante dos horas con el sol en la cresta del este, derramado en los Vals.
A medida que la niebla se aclaró, pasaron por la luz brillante del sol y la fresca sombra, entre las blancas flores acristaladas besos de doncellas, y starflowers. Pequeñas verónicas florecieron en las grietas, acónito y espuela de caballero en los lechos de los arroyos. Spirea aguileña y manchadas pistas en las zonas más soleadas. Una vez, Bailarin señalo un cervatillo de Fells a medio crecer.
Hicieron una pausa al medio día para descansar los caballos y comer un plato de galletas y jamón. Al parar por la desviación de Lucius Frowsley, Han deseo poder parar y decirle al viejo que su amigo Alger Aguabaja aun vivía, en Aediion. Si es que eso se pudiera llamar vida.
Sin embargo, sus asuntos estaban en Los pinos de Marisa, por lo que siguió adelante.
En la tarde, cuando ya estaban a pocos kilómetros de su destino, Han oyó el estruendo de los caballos que se acercaban a la carrera. Han y Bailarín intercambiaron miradas, luego se movieron fuera del camino y esperaron.
Cuatro jinetes galopando hacia ellos con caballos altos de la llanura. Espuma goteaba de la boca de los caballos, pero los jinetes espolearon sus monturas como si estuvieran siendo perseguidos por demonios.
Tres de ellos eran jóvenes menores que Han, uno de mediana edad. Como Han , Bailarín miraba,   a uno de los corredores al cuelo, dio media vuelta y envió una ráfaga de fuego por encima de su hombro.
“ ¿Hechiceros? ¿Aquí?” Han se inclino haca a delante en su silla para ver mejor.
Dos de los jinetes tenían pasajeros colgados en las sillas en frente de ellos. Los niños, con vestimenta del clan, flojos como muñecos de trapo.
La niño no se movía. Han puso sus manos debajo de ella, y con cuidado la saco del arroyo Una niña de unos seis años, estaba sangrando de la cabeza, y su brazo colgaba en un ángulo imposible. Se quedo inmóvil, con los ojos abiertos, las lágrimas se le escaparon a cada lado.
Han se volvió hacia la ladera, apoyando la cabeza y los hombros para evitarle una lesión mayor. “Me vendría bien algo de ayuda aquí”, grito.
Uno de los Demonai se deslizo por la ladera hacia él, aterrizando a unos metros de distancia. Era un guerrero fornido, con el rostro surcado de símbolos Demonai. Ella le parecía familiar a Han, pero que no podía decir quien era.
El guerrero levanto su arco, apuntando a Han Lytling abajo, hechicero”.
“Trailblazer” grito Bailarín desde el otro sendero. “Aleja tu arco. Él es Caza Solo. Esta tratando de ayudar”.
El nombre del guerrero activo la memoria de Han. Ella era Shilo Traiblazer Demonai. Han la había visto recientemente en la fiesta de coronación de Raisa en Los Pinos de Marisa.
Trailblazer miró a Han, luego deslizo su arco en su honda. Entre los dos se las arreglaron para llevar a la niña al lugar donde estaban los caballos.
Los otros guerreros tenían al niño pequeño tendido en el suelo. Parecía de unos cuatro años.
“No se mueve, pero no puedo encontrar la herida”, dijo uno de ellos.
“Ha sido inmovilizado”, dijo bailarín. “aquí, entro yo”. Colocando su mano sobre el pecho del muchacho, el agarro su amuleto con una mano y con la otra desactivo el encanto.
El niño levanto la mano y agarro las trenzas de Bailarín. “Los jinxflinger me llevaron”, dijo.
“Lo se”, dijo Bailarín. “Pero ahora estas a salvo”.
Él ya sabe la palabra, Han pensó. Jinxflinger. ¿En algún momento vamos a dejar eso?
“Deja a la niña inmovilizada hasta que podaos llevarla con Willo”, dijo Han, haciendo pasar un poco de poder en el niño para aliviarle el dolor. “ ¿Qué paso?”
Trailblazer escupió en el suelo. “Estos cuatro Jinxflingers dos de nuestros lytlings- Stones y Pescador escaparon. Supongo que para ellos eran tráfico de amuletos. Ella sonrió forzosamente, “Ahora tendrán que explicarle al triturador”.
“ ¿Quiénes eran?”, pregunto Han.
“Ellos no se presentaron”, dijo Trailblazer, encogiéndose de hombros como si los hechiceros fueran todos iguales de todas formas.
Los más jóvenes podrían haber sido estudiantes en Mystwerk, desesperado por los amuletos de los clanes de las espíritus. Amuletos poderosos eran cada vez más difíciles de conseguir, incluso del tipo temporal. Cuando se encontraron, que eran increíblemente caros.
“Vamos a devolver a los lytlings a Los Pinos de Marisa”, dijo Bailarín. Han monto, y Bailarín le entrego la niña herido a el mientras  miraba con inquietud al Demonai.
 “Nosotros los escoltaremos hasta el campamento”, dijo Trailblazer. “Para asegurarnos de que nada les suceda. Los animo sestan muy altos”.
“Vamos, entonces”, dijo Han, preocupado por la niña en sus brazos y con ganas de escuchar lo que Willo tenia que decirle sobre su nuevo asunto. Le dio un codazo a Ragger, dispersando a los guerreros  en el camino.
Cuando se acercaron al campamento, se observaron signos de tiempos problemáticos. La pandilla habitual de lytlings y los perros no estaban a la vista. El rostro sombrío que pusieron los centinelas a lo largo de todo el camino que Han había recorrido cientos de veces en su infancia. Algunos de ellos Han los conocía de vista, de cualquier manera. El Demonai se inclino para explicar los resultados de la persecución. Los centinelas asintieron con la cabeza a Han y a Bailarín al pasar, pero mantuvieron sus armas apuntando.
Han y Bailarín desmontaron frente a la logia de la Matriarca. Un aprendiz de Willo, los recibió en la puerta. Han le entrego a Stones, desactivando el encanto de inmovilización.
Willo salió detrás de la tienda. “Tráela aquí, Bright Hand. Tengo una cama preparada”, ella miro a Han y a Bailarín. “Por favor, compartan nuestra tienda y todo lo que tenemos. Hay te para preparar”, Luego desapareció en la parte trasera.
La mezcla de hierbas de tierras altas ahumado trajo un torrente de recuerdos cuando Han bebió de él. ¿Alguna vez te sentirás como en casa otra vez?
Paso mas de una hora antes de que Willo se asomara entre las cortinas de piel de venado escondidas en la parte trasera”
Siguieron a Willo  a la parte de atrás, donde Willo había curado a Han del veneno de una flecha que por el momento había tomado por Raisa. Omite a Stones recostada en un banco de dormir al lado de la chimenea, su delgado pecho subía y bajaba en una cadencia de sueño.
“Madre, ¿Cómo sucedió esto?”, pregunto Bailarín, mirando a la chica.
“Al principio estaba desconcertada”, dijo, “Cuantas mas personas saben un secreto, es menos probable que se mantenga oculto”. Ella sonrió con nostalgia a Bailarín. “Tenia la esperanza de que no se pareciera a él. Tenia esperanzas de que no fueras un dotado. Yo tenia la esperanza de que tu encontrarías una vocación en las montañas”. Hizo una pausa, y luego añadió en voz baja, con amarga voz, “tuve la esperanza de que los Hechiceros se quedaran en las llanuras, donde deben de estar”.
“No se habría mantenido el secreto para siempre”, dijo Bailarín. “El parecido es demasiado fuerte. Cualquiera que haya tenido la menor sospecha podría adivinarlo por su cuenta”.

“Me doy cuenta de eso ahora. Me he hecho muchas ideas ya que la reina fue asesinada. Fue un error ocultar lo que hizo, todos estos años. Heridas como esta se infectan si no se abren y se drenan. Si yo hubiera hablado, tal vez la muerte de Mariana pudo haber sido evitada”.
Willo termino una fila de puntadas y mordió el hilo. Luego levanto la vista hacia ellos. “Déjenme contarles acerca del día que conocí a Bayar en Hanalea”.