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jueves, 17 de enero de 2013

TRADUCCION CORONA CARMESI CAPITULO I CLAN PRINCESA


CAPITULO UNO
CLAN PRINCESA
BY PeRItA_D
Fue la mayor reunión de clanes de las espíritus que Raisa había visto jamás. Vinieron de todas partes de los Fells, del campo Demonai hacia el oeste, desde el campo de lucha al oriente, y de la agreste vastedad del norte y los valles del rio cerca del Muro Occidental. Algunos viajaron todo el camino desde los campamentos pesqueros a lo largo de la Bahía Invaders. Guerreros Demonai cabalgando desde el desierto, pintados con orgullosamente, con plumas y trenzas. Asoleados comerciantes que viajaron a casa desde todos los Siete Reinos, llevando mercancías exóticas y noticias de los reinos de paso.
Incluso los ancianos dijeron que la única otra semejante celebración  en su vida fue el que marco la boda de la madre de Raisa Marianna con Averill Demonai, el primer matrimonio de un clan Lobo gris con la realeza, desde que el gran cautiverio comenzó.
Esta vez festejaron juntos en las laderas mas bajas de Hanalea para celebrar la coronación de uno de los suyos Raisa ana’Mariann, llamada Rosa Silvestre en tierras altas como Reina de Fells. El campamento estaba adornado con guirnaldas de rosas espinosas del país alto, el tótem del clan de Raisa, que siempre florecía en un momento cercano a su cumpleaños.
Cada campamento llego con regalos, comprometiéndose a honrar y celebrar a la nueva Reina. Raisa iba acumulando joyas suficientes para durar por muchos años. Herreros del clan le regalaron un anillo de rosas y espinas de oro puro. Ellos proporcionaron hebillas plateadas a sus sillas y bridas elaboradas por curtidores.
El campamento demonai le trajo un arco hecho a la medida y una aljaba de flechas negras emplumadas para remplazar las armas que había perdido cuando Micah Bayar se la llevo del campo Oden. El Campamento de los pinos de Marisa le regalo lociones, remedios y perfumes que le recordaran las tierras altas en palacio.
El campamento de Cazador contribuyo con piernas de ciervo, pescado del Dyrnne, patas de conejo y jabalíes, que habían sido azados en pinchos todo el día.
Los narradores y músicos mostraban a Raisa con canciones y cuentos, la predicción de un reinado largo y glorioso. Esta alabanza prematura la hizo estremecerse. Ella era supersticiosa como para tentar el destino.
Es solo que no quería ser conocida como la reina que heredo problemas y los transformo en un desastre, pensó. Y eso si era una posibilidad real.
Esta celebración se caracterizo-algunos decían que arruino- por la presencia de hechiceros. Los hechiceros habían esta prohibidos en las montanñas de las espíritus por mas de mil años. Bailarín de fuego había, por supuesto nacido en el campamento de los Pinos de Marisa, el hijo mestizo de la matriarca del clan, Willo  Watersong. Y Han Alister insisto en venir a la celebración como guardaespaldas de Raisa.
Su presencia hizo la situación aun mas tensa.
Es injusto, Raisa pensaba. Después de todo, fueron los Demonai quienes habían mandado llamar a Han desde el fuerte Oden para ayudarles a luchar contra el consejo de hechiceros.
Raisa era plenamente consciente de la presencia de Han, incapaz de alejar los recuerdos de los feroces y desesperados besos y abrazos compartidos. Durante todo el día había sentido la presión de la mirada de sus ojos azules. Quemaba como un meteoro en su visión periférica.
Llevaba atuendo del clan-mallas que mostraban sus largas piernas, y un abrigo de gala que Willo Watersong le había regalado, sus amuletos discretamente escondidos debajo de este. Han sabia su camino alrededor del campamento de los pinos de Marisa. Se había formado allí cada verano se había convertido en un asistente.
Nuevas barreras se habían creado entre Raisa y Han desde su coronación. Los dos sabían que no podría haber matrimonio entre un ladrón mago y la reina, pero no estaban de acuerdo sobre lo que se debería hacer al respecto.
La idea de Han era que ella abandone el trono, y huya con el, ella dijo que no. Raisa había propuesto que se convirtieran en amantes clandestinos, y él dijo que no. Ahora ella no era capaz de recuperar la confianza que se tenían. Y la multitud constante alrededor de Raisa había impedido hablar de corazón a corazón.
Aun llevaba el anillo que Han le había dado por su coronación. Las piedras de luna y las perlas brillaban de un lado a otro del oro del lobo de Hanalea todo el tiempo.
El día comenzó con caballos y carreras a pie en la fresca mañana de la montaña. Siguieron juegos, incluyendo un juego de pelota peligroso jugado montando a caballo. Después de eso, simulacros de batallas y competiciones de tiro con arco.
Pajaro Nocturno ganó el concurso de tiro con arco, y Caminante Nocturno quedo en segundo lugar, Raisa participo en una de las carreras mas cortas de caballos. “Se monta como una Demonai”, dijo su padre con orgullo. El y Elena estaban constantemente a su lado, presento a todos las matriarcas y patriarcas de los Espíritus. Elena Cennestre disfrutaba especialmente de la gloria que reflejaba Raisa, saludando a viejos amigos y rivales, echando la cabeza hacia atrás para soltar carcajadas.
La diversión de Averil fue más moderada Al igual que Raisa, todavía lloraba la reina Marianna.
La fiesta comenzó en serio al atardecer- todos los invitados sentados en largas mesas bajo el cielo oscuro. Su padre se sentó al lado de Raisa, su abuela, al otro lado, Willo junto a Averil, y Caminante Nocturno junto a Elena, en una posición de honor.
A excepción de Willo, todos eran Demonai, Raisa pensaba. Ese clan de guerreros parecía ascendente. Se habían casado en la línea Lobo Gris, y ahora incluso la reina vigente llevaba sangre Demonai.
Era una noche cálida, y Caminante Nocturno llevaba un chaleco de piel de ciervo que enseñaba sus brazos musculosos. Su amuleto Demonai brillaba en la luz de las antorchas, sus oscuros ojos ensombrecidos por el relieve de su rostro cincelado.
Aparte de los Demonai, la mesa de Raisa consistía en su mayoría de matriarcas y patriarcas de otros campos. Buscando el claro, vio a Han, exiliado con Bailarín en una mesa lejana en las franjas de arboles.
Las hogueras estallo en las cumbres a su alrededor, cada llamarada que marca el lugar de descanso de uno de los antepasados de Raisa, las reinas del Lobo Gris. Las chispas espirales ascendentes parecían mezclarse con las estrellas, un homenaje ocupantes de tierras altas que habían podido asistir a la fiesta.
Cuando se llevaron los platos, Willo se levanto de su asiento. Las conversaciones alrededor de las mesas se apagaron.
“Una vez mas, bienvenidos a nuestro hogar”, dijo. “Esta noche honramos a Rosa salvaje ana’Marianna, trigésimo tercera en la nueva línea de reinas de Lobo gris. La primera en la nueva línea también es una princesa del clan”.
Esto fue recibido con un rugido de aprobación.
“En Rosa Salvaje se mezcla la sangre de todos los pueblos de Fells”, dijo Willo. “Esperemos que su coronación marque el comienzo de una nueva era de paz y cooperación entre los clanes de las espíritus, los dotados y las personas del valle.
La reacción a esto fue una mezcla en medio aplausos dispersos y murmuros de desaprobación. Willo apretó los labios, encogió los hombros como señal de decepción”.  Lord Demonai hablara ahora”, dijo, y se sentó.
Averil se levanto en medio de vitoreos a todo pulmón, y se quedo esperando hasta que el ruido se apagó”. Gracias, Willo Watersong. Debo admitir que el dolor y la alegría  están en guerra dentro de mí, el dolor por la pérdida de mí amada Mariana, y la alegría de que mi hija Rosa Salvaje es ahora reina. Ánimos de luto y jubilo, haciéndolos mas fuerte mediante el contraste, como los valles entre las montañas se hace mas alto”.
Apoyó una mano en el hombro de Raisa. “Estos son tiempos difíciles. Los altavoces predicen un descenso hacia el valle de la guerra. Pero en este día, desde esta altura, podemos ver a través de nuestros problemas la victoria en el otro lado. Nunca nos conformaremos con menos”.
Aplausos retumbaron a través e los arboles. Bien, Raisa, pensé, eso es un discurso de guerra en contraste con el conciliador de Willo. Mi padre es un verdadero Demonai.
“No tengo mas que decir”, dijo Averil, silenciando a la multitud. Esperó hasta que estuvo segura de que tenía la atención de todos, y luego continuó.
“No voy a casarme de nuevo”, dijo, “Ya no soy joven, y la muerte de nuestros seres queridos nos recuerda nuestra propia mortalidad”. Hizo una pausa, mirando por debajo de sus espesas cejas. “No es que tengo la intención de hacer una salida pronto. La vida todavía me ofrece muchos placeres por el camino. Me da un gran gozo hacer miserable a Lord Bayar”.
La risa se torno alrededor del claro.
Averil apretó el hombro de Raisa. “Por lo general, Rosa Salvaje me remplazara como Matriarca del campo Demonai cuando vaya a cumplir con El Creador”, dijo Averil. “Pero parece haber encontrado otra vocación”. Él le sonrió.
Raisa le pestaño de regreso a su padre. No había esperado una discusión de la sucesión Demonai en su fiesta de coronación.
“Tengo otra hija, Daylily, también llamada Mellony, pero ella no sienta la llamada de la sangre del clan. Ella no tiene ningún deseo de aprender las viejas costumbres. Ella no va a llegar a Tierras Altas”.
Mellony se había resistido a salir de la corte para promoverse en los campamentos. La Reina Marianna la había dejado, argumentando que no había necesidad, porque Mellony no era la heredera al trono.
Per ella podría serlo si algo me sucedía a mi, Raisa pensaba. Ese error seria difícil de remediar ahora. Cualquier insinuación de que Mellony iría a los campamentos probablemente seria mal recibido.
Las siguientes palabras de Averil trajeron de vuelta al presente la atención de Raisa.
“Parece aconsejable, en estos tiempos peligrosos, para hacer las líneas de sucesión clara. Y por eso he escogido a un hijo para que me suceda como Patriarca del Campo Demonai”.
Esto no era inusual. Adopciones del clan eran algo informales. Pueden ocurrir a cualquier edad, para servir a las necesidades de la familia, o el campamento en general.
Raisa contuvo la respiración, quien debe ser el sucesor de Averil. Ella miró a Caminante Nocturno, que estaba sentado con sus brazos flojos y relajadas, sus ojos fijos en Raisa como para medir su reacción.
“Nombro a Reind Caminante nocturno mi hijo y sucesor como Patriarca del Campo Demonai”, dijo Averil.
Surgió una oleada de aplausos y vítores. Raisa miro de cara en cara. Parecía ser una buena noticia para la mayoría.
Con tres excepciones: Han y Bailarín se miraban con rostros impactados, después pusieron sus cabezas juntas, susurrando.
Luego llego Ave Nocturna. El joven guerrero Demonai miro a Averil, con los ojos muy abiertos. Ella negó con la cabeza ligeramente, se levanto y abandono la mesa y desapareció en la oscuridad.
Raisa la siguió con la mirada, confundida. Entonces se dio cuenta de que Ave Nocturna entendió que Averil trataba de que Caminante Nocturno fuera un partido para Raisa. Ave Nocturna tal vez lo quería para ella. Y Averil Demonai era un excelente negociador.
Cuando se sentó Averil, Raisa lucho para mantener su cara comerciante. ¿Por qué no me lo dijiste? Pensó. Le parecía que ella debería de haber participado en esa decisión, o por lo menos debería de haberle avisando antes.
Averil le sonrió, acariciándole la mano.
Tienes un cara comerciante, también, Raisa pensó. Demasiado bueno guardando secretos.
El baile comenzó con los niños más pequeños, cuyo entusiasmo compenso la falta de habilidad, ya que mostraron sus pasos a la reina de Lobo Gris. Siguieron los bailes de mitad de verano, y algunas con nombres tradicionales en honor de aquello que se celebraría al día siguiente.
De repente el padre de Raisa estaba frente a ella, con las manos extendidas. “Baila conmigo, hija”, dijo el, sonriendo. “Fue un largo tiempo”.
Y así lo hizo Raisa, rodeando el fuego con su robusto padre Demonai. Aunque Raisa era pequeña, su padre era pocos centímetros más alto que ella, así que eran una buena pareja para el baile. Su cuerpo recordaba los familiares pasos de baile con muchas volteretas. El ritmo acelerado, y Raisa se dejo llevar por la música, con los pies volando en sus mocasines nuevos. Los bailarines tejían patrones intrincados, encontrándose y luego rompiendo aparte.
A medida que avanzaba la noche, los bailarines mayores se iban, pero los jóvenes siguieron, gritando peticiones, impulsados por el vino del clan, al parecer extraía energía de los demás. Los murciélagos revoloteaban borrachos en la arboleda, cantando sus canciones de apareamiento silenciosas.
Cada vez mas y mas, Raisa se encontró bailando frente a Camínate Nocturno, su pulso tomaba el ritmo de los tambores. La sangre del clan vibraba en sus venas mientras el sudor corría entre sus pechos, y sus faldas se arremolinaban alrededor de sus piernas.  Ellos bailaron la danza Berry Moon y la Flower moon. Durante el baile de Lobo Gris, las sombras fuera el resplandor de las antorchas bullía con los ojos amarillos de cuerpos agiles y peludos.
Shilo Traiblazer grito: “ ¡Mujer demonai!”, una danza de guerra tradicional en pareja que data de la guerra de hechiceros.
Las voces gritaron en apoyo. Los Demonai aman la batalla en bailes estilizados retratos de batallas entre hechiceros y los Demonai, que culmino en una masacre simbólica de los superdotados.
Un pequeño movimiento llamo la atención de Raisa. Willo Watersong se levanto y salió del circulo de espectadores, dejando a Han y a Bailarín sentados solos. Han vio a Raisa, con los ojos en la sombra, la cabeza inclinada hacia un lado como si estuviera esperando a ver que iba a hacer.
Era algo para los Demonai bailar bailes de guerra entre ellos. Fue otro para confrontarse a dos magos con su historia y derramamiento de sangre.
Raisa se seco la cara con la manga. “Voy a sentarme”, dijo ella, volviéndose, hacia las líneas laterales.
Pero Elena se interpuso en su camino. “Por favor”, dijo ella, mirando a los ojos a Raisa. “Baila con nosotros, nieta. Bailamos los bailes de los llanos ayer. Esta celebración es para nosotros”.
“Por favor”, dijo Caminante Nocturno, tomando la mano de Raisa. “Baila conmigo, Rosa Salvaje”.
Y cuando Raisa miro a Han, había desaparecido. “Esta bien”, dijo ella, “Solo un poco mas”.
A medida que la ronda comenzó, los hombres y mujeres bailaban de frente, agitando sus armas y lanzando silbidos y desafíos de ida y vuelta, compitiendo por el honor de enfrentarse a los ejércitos de los hechiceros que habían invadido las montañas. Raisa y Caminante Nocturno se reunieron en el combate falso, mirando a los ojos del otro.
Los hombres dijeron a coro:” ¡Espera por el fuego, esposa, y ten hijos. Tus hijos crecerán para luchar”. Caminante Nocturno hizo un pose, con el ceño fruncido hacia debajo de Raisa, espasmos en los labios mientras forzaba una sonrisa.
“Espere por el fuego, esposo”, contesto Raisa. “Y vendar mis heridas cuando regreses. Voy a luchar para que mis hijos no tengan que hacerlo”.
Ellos se separaron y bailaron un poco más.
“Espera por el fuego, esposa, y prepara una comida para restablecerme para regresar a las guerras”, los hombres dijeron.
“Espera por el fuego, esposo”, llamo Raisa con las demás. “Calentar el agua para lavar la sangre de mi ropa”.
Y, finalmente, el último estribillo.
“Monta a mi lado, esposa, y mata a los dotados con el toque que pasan a mi lado”, dijeron los hombres.
“Monta a mi lado, esposo, y nos dirigimos con los dotados con el toque en el mar”, cantaban las mujeres.
Cuando el baile termino, Raisa estaba temblorosa y débil de las rodillas. Busco a Han de nuevo, pero no estaba todavía.
Cuando las demandas del Consejo de Hanalea ya no podían ser ignorados, Raisa acordó bailar toda la parte de Hanalea y Caminante Nocturno, por supuesto, eligió el papel Demonai. Se pusieron los amuletos rituales que significan sus partes y recogió sus armas ceremoniales. Otros jugadores seleccionaron sus papeles como demonios, guerreros y soldados. Pero nadie se ofreció voluntariamente para el papel impopular de Rey Demonio.
Hasta que Han Alister dio un paso al frente, saliendo de la oscuridad. “Voy a bailar la parte del Rey Demonio”, dijo al Clan. “Es apropiado, ¿no te parece?”, hizo una pausa por un instante y luego añadió en un silencio cargado, “Como yo soy uno de los dos hechiceros aquí”.
Estaba descalzo, aun en mallas del clan, pero ahora llevaba una chaqueta de baile adornado con plumas. Tenía la piel pálida en comparación de la piel oscura de siervo, el pelo rubio brillando a la luz de las antorchas. Ya llevaba las pulseras con dibujos de llamas de plumas y el amuleto de serpiente que lo identificaba como el Rey Demonio.
“ ¡Cazasolo!” Averil parecía muy infeliz. “ ¿Sabes que papel es?”
“Tengo un poco de practica en los bailes de clan”, dijo Han, “Pero no soy un experto. Así que voy a tomar la parte que nadie quiere”. Él sonrió, pero nunca miro a sus ojos. “No voy a tratar de no pisar los pies de nadie”.
Pero algo en su expresión envió el mensaje opuesto.


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